5/8/11

MIERENSES DE ADOPCIÓN: El caso de Julia

Ya les contamos que en este apartado alternaremos: una semana, una historia de uno de los “Mierenses por el mundo”, otra, una historia de uno de los “Mierenses de adopción”. Esta semana toca leer la historia de una de los segundos, más en concreto, de Julia, una habitual lectora de esta página.


“Leí la semana pasada en el blog que buscaban gente dispuesta a contar su historia, tanto emigrantes (mierenses que viven fuera de esta tierra) y de inmigrantes (aquellos que no somos mierenses de nacimiento pero sí lo somos de corazón). Yo soy de las del segundo caso.

Mi historia comienza un 28 de agosto de ¿importa el año?, en un pueblo formado por apenas tres casas y situado en el límite de las provincias de León y Zamora. Cuando tenía tres años mi padre se vino a Mieres animado por un hermano que trabajaba en Fábrica de Mieres, donde logró entrar a trabajar.

Mi madre y yo –soy hija única- nos vinimos casi un año después. Comenzamos viviendo en un pequeño piso de alquiler de la calle que hoy se llama Escuela de Capataces, al lado de donde vivía mi tío. Recuerdo que mi padre y él se iban a trabajar en bicicleta y que mi madre me llevaba con ella a hacer la compra a la Plaza. Estudié con las monjas y en el Bernaldo de Quirós. Por aquella época mi familia –y yo con ellos- se mudó a un piso propio situado en la calle Carreño Miranda (Calvo Sotelo en aquella época). Cerca de aquel portal vivía un chico un par de años mayor que yo y que acabó siendo mi marido.

Soy muy mala para los nombres, pero recuerdo ir a divertirme con él en la Yubana y en otra que había cerca. Nos casamos en la iglesia de San Juan hace ya casi treinta años y con él tuve a mis dos hijos, que precisamente son mierenses por el mundo (uno está en el DF y el otro en Niza).

Y bueno, esta es mi historia, muy resumida, que no quiero ocupar medio blog. No nací en Mieres, pero estoy convencida de que soy más mierense que muchos de los que leen esta página. No tendré palabras suficientes para agradecer a esta tierra todas las cosas buenas que me ha dado. Y ya, paro, que me estoy comenzando a poner sensiblona…”


No se olviden. Buscamos “Mierenses de adopción”, gente que, haya recalado en este concejo y que, sin ser mierense de nacimiento, se sienta como tal. Pueden enviarnos sus historias a través del correo o de Facebook.

Igualmente buscamos historias de “Mierenses por el mundo”. No hace falta residir en el extranjero. Basta con vivir fuera de Mieres (y, lógicamente, fuera de Asturias). Pueden contárnoslas a través de la página de Facebook o mediante un correo a elblogdelmierense@gmail.com indicando en el asunto: “por el mundo”.

Pueden adjuntarnos fotografías, vídeos… Todo lo que nos envíen saldrá publicado.

Contamos con ustedes.

3 comentarios:

Xurde dijo...

Muy bona historia, Julia. La verda ye que sigo toos los tus comentarios y escribes muy bien... en castellanu.

Julia dijo...

Gracias Xurde, aunque, como yo habrá tantos...
Un saludo

Marisa dijo...

Yo está historia ya la sé, pa algo soy amiga de la que la cuenta, aunque Julia, se te olvidó contar una cosa relacionada con Las Monjas, a ver si te animas jajaja