3/8/12

IGLESIAS, CAPILLAS y ERMITAS:

-Capilla de Nuestra Señora del Carmen:

Al lado de la Casa Duró hay una capilla, Nuestra Señora del Carmen, que data del siglo XIX. Está hecha con sillares de piedra y labrados en las esquinas. En la portada presenta una escalinata, una puerta rectangular y una ventana adintelada. También se puede ver en ella una espadaña. Su tejado es a dos aguas o de dos aguadas.

Conserva además algunas tallas de interés. Desde su construcción y hasta los primeros años del siglo XX se encontraba bajo la advocación de la Virgen de las Nieves. Como curiosidad, en ella estuvo en torno a 1840 la regente Mª Cristiana (viuda del rey Fernando VII), quien donó un manto a la virgen. Unos años después, en 1858, la visitaron Isabel II (hija de Fernando VII y Mª Cristina) y su esposo D. Francisco.

Décadas después sería el hijo de Isabel II quien pasara por ella, el por aquel entonces Príncipe de Asturias Alfonso XII.


-Iglesia de San Juan Bautista:
La construcción de la actual Iglesia de San Juan Bautista se inició allá por 1928, concluyendo en 1931, tal y como puede verse grabado en uno de sus laterales. Se asienta sobre una antigua iglesia románica demolida en 1927. Es obra del arquitecto diocesano Enrique Rodríguez Bustelo.

Como curiosidad, la portada románica de la anterior Iglesia fue comprada por un noble gijonés y hoy en día se encuentra en uno de los palacios del concejo gijonés. El pódium de la antigua iglesia románica es el que tiene la actual.

La actual Iglesia de San Juan, “la Catedral de Mieres”, como la llama mucha gente, es de estilo neobarroco, con tres naves y tiene planta de cruz latina. Se divide en tres alturas separadas por cornisas con ménsulas.

La fachada principal presenta un gran arco de medio punto con arquivolta, dintel, un gran óculo, una cruz griega y otras formas barrocas. La fachada está flanqueada por dos torres octogonales cuyo chapitel está bastante recargado.

Otra curiosidad es que su pórtico finaliza en una cornisa en la que se presenta es el escudo de Mieres.

De su interior destaca la intervención en el retablo y el presbiterio, obra de los Tallleres de Arte de Madrid, propiedad de un sacerdote lenense que fue quien los donó a la iglesia.


-Santuario de los Mártires San Cosme y San Damián:

El Santuario de los Mártires San Cosme y San Damián se alza en pleno corazón del valle de Cuna. Este Santuario hunde sus raíces en la época de la transición de la Antigüedad a la Edad Media asturiana, enmarcándose en lo más antiguo del cristianismo de la región.

El primer templo construido en la despejada colina del Utiru (la leyenda cuenta que su ubicación en principio no estaba pensada donde se encuentra hoy día, en la parte baja de la campa, sino que se intentó edificar en el alto, pero las piedras y herramientas que allí se dejaban caían ‘misteriosamente’ por la noche hasta el lugar donde está hoy el templo). Tras varios intentos de construir arriba, se decidió desistir y construir abajo, donde está hoy el templo.

El primer templo se construyó entre los siglos VII y VIII. De hecho, según los arqueólogos el altar de piedra descubierto en 1960 podría ser de esa época.

Ya en el siglo XVIII, Asturias comenzó a progresar y modernizarse y lo mismo se hizo con el santuario. Primeramente se derruyó la vieja ermita. Tras ello se levantó la actual iglesia, con una amplia nave coronada de bóvedas, con dos capillas laterales. El conjunto forma un templo de cura latina contando con algunos detalles barrocos pese a tener un ‘gusto’ neoclásico.

De esa obra no se conserva ningún documento, pero la tradición apunta a que dio comienzo a mediados del siglo XVII, construyéndose con piedra traída desde Valcenera e Insierto. Se cuenta que la obra se prolongó por mucho tiempo, dadas las posibilidades económicas del momento.

Un incendio en 1936 hizo que se calcinase parte del templo, incluida una inscripción acerca de la realización de la obra que se conservaba en el arco de entrada al templo. Tuvo que someterse a una rehabilitación.

Durante la Guerra Civil y la restauración de la ermita tras el incendio, cuenta la tradición que las imágenes de los santos fueron guardadas por un lugareño en un pajar y que, una vez acabada la Guerra, al ir a buscarlas para devolverlas a su lugar, San Cosme le guiñó un ojo en señal de agradecimiento.


-Iglesia de Bustiello:

La iglesia de Bustiello es, sin duda alguna, una gran obra de arte. Se trata de una iglesia neorománica, de tres naves (siendo mayor la central). Entre las muchas cosas que destacan del templo está su reloj, hecho por el relojero de la Casa Real (y que hoy en día no funciona).

En el interior de la iglesia podemos encontrar un arco de triunfo que da paso al ábside semicircular. En él se encuentra la tribuna. Sobre el Cristo que se encuentra en el ábside hay picos y palas en forma de halo en honor a los mineros.

También en el citado ábside podemos ver una bocamina y encima de esta, que está a modo de mesita, se encuentra la Virgen. En el altar hay un picador y un barco (que simbolizan los negocios del Marqués de Comillas). Data de 1884 y es obra del arquitecto José Revilla.


-Iglesia de Santa María de la Magdalena de La Rebollá:


La Iglesia de Santa María de la Magdalena está situada sobre un antiguo cementerio, que ahora está bajo el altar.

Solo conserva 50 canecillos (con formas de animales, piñas…) en el alero que da a la carretera así como la vidriera colocada sobre el retablo.

Sobre los canecillos del ábside hay una parte tallada que pertenecía al antiguo iconostasis.

La portada de esta iglesia presenta un arco de medio punto y está cerrada por una puerta de hierro que desentona con el color de los ladrillos de la iglesia.

El tejado de la iglesia es a dos aguas y su interior, de madera. En la parte superior puede verse el coro.

Han de destacarse también los cuadros del viacrucis pintados y tallados por el propio cura de La Rebollá a principios del siglo XX y la existencia de una talla de San Roque sin datar. En su interior podemos ver a la Virgen de las Angustias, del siglo XIV, un San Lázaro del siglo XII y un Cristo con los cabellos de oro que data del siglo XIV.

La iglesia actual es una reconstrucción de la antigua y tiene unos 100 años.


-Iglesia de Santa Eulalia de Ujo:


En el centro de Ujo se halla un templo dedicado a Santa Eulalia cuyo origen se remonta a los siglos XII y XIII. Anteriormente la iglesia se ubicaba al otro lado de las vías, pero el tren obligó a trasladarla a su reemplazo actual.

La traza original era de nave única y orientada hacia el esta. Se emparentaba artísticamente con el grupo románico de la zona de Villaviciosa.

La portada de Santa Eulalia es lo más importante de la misma. Consta de un tejaroz sustentado por ménsulas, con canecillos y metopas con motivos circulares y estrellados.

Presenta un gran arco de medio punto con tres arquivoltas, la primera y la segunda con motivos en zigzag y la tercera con rodillos zamoranos.

También presenta un guardapolvos, dos columnas pareadas, de fuste liso, con capiteles, entre los que destaca el que representa a San Daniel en el foso de los leones.

En el interior, el arco que conduce al ábside es una de las pocas partes románicas que quedan de la iglesia. Casi todas las pinturas y representaciones que hay en la misma datan del siglo XIX. Su tejado es a dos aguas.

Como curiosidad, en esta iglesia hay una lápida sepulcral hallada en una excavación de 1956 junto a otras pequeñas sepulturas y que trae: “murió el siervo de Dios Velasco Párvulo, 959”.


-Iglesia de San Pedro de Lloreo:

La rehabilitada iglesia parroquial de San Pedro de Lloreo es una construcción de nave única y planta rectangular que guarda en su interior un excelente retablo restaurado recientemente por profesionales.

El templo es una obra del siglo XVII, articulada en banco, cuerpo y ático. La talla de San Pedro preside la hornacina principal. En la parte superior de esa hornacina puede verse un Calvario que combina tabla y escultura policromada.

También dentro del templo se observan tallas de gran valor como las de Santa Bárbara o las de La Dolorosa y El Nazareno. Cuenta también con figuras de San Fco. Javier, San Roque, San Antonio y Nuestra Sra. del Rosario.

Exteriormente presenta un pórtico (restaurado en 2009).


-Iglesia de San Martín de La Felguera (Turón):


La Iglesia de San Martín de Turón ya aparece referenciada en uno de los Testamentos de la Catedral de Oviedo del año 857.

En el siglo XVII se realizan en ese templo grandes obras que transforman por completo su estructura, reparándose la cubierta, blanqueándose las paredes y reparándose el retablo entre otras actuaciones.

Es entre 1857 y 1869 cuando se realiza otra gran obra en el templo con la que se busca ampliar y mejorar el presbiterio, su arco, las dos sacristías y asegurar la bóveda, el pórtico y los campanarios. En esa fecha también se levanta la capilla del Santísimo Cristo.

Las dimensiones que adquiere tras esa ‘reforma’ el templo hacen que cada vez sea más costoso de mantener, económicamente hablando, algo que aún perdura en nuestros días.


-Capilla del Santo Ángel de la Guardia de Villar de Gallegos
La capilla de Villar está dedicada al Santo Ángel de la Guarda y su origen es completamente desconocido. Su campana data del año 1660 y a ella se le atribuye la capacidad de ahuyentar las tormentas. Se dice que en Villar vivía una anciana que cuando veía que se acercaba una tormenta, hacía sonar la campana. En una noche de tormenta en la que la anciana se durmió, la campana, inexplicablemente, tocó sola.


-Capilla de San Andrés de Paxío
San Andrés es el titular jurídico de la capilla de Paxío. Esta capilla fue profanada en vísperas de la Guerra Civil de 1936, siendo arrojadas las imágenes de San Andrés, Santa Bárbara y Ntra. Sra. de las Nieves, a un reguero cercano.

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