9/2/13

LAS CRÓNICAS DE PLAUTO: La esperanza es lo último que se pierde

Ha pasado más de una semana desde que los papeles de Enferbús reconociendo que se encontraba “al corriente de sus obligaciones fiscales, laborales y sociales”, llegasen a manos de los oportunos funcionarios del Consorcio de Transportes de Asturias.
Pues bien, hace unos días me dejé caer por el centro de Oviedo y tras bastante tiempo sin subirme a un autobús de la empresa me llevé una sorpresa agradable: tanto para ir como para venir viajé en autobuses decentes, más o menos limpios y más o menos nuevos (que es de agradecer, viendo las joyas que tiene la empresa), ambos dos de matrícula DTW. Esto no es lo que iba a contar, pero bueno, ya que estaba, no estaba de más decirlo y hablar un poco bien de algo relacionado con la empresa.
El caso es que tanto para la ida como para la vuelta el tema de conversación (y escucha) fue, como no, lo de la posible retirada de la concesión y el tema de los papeles que el CTA tiene en su poder. Tanto para ir como para venir, los viajeros de la parte delantera del autobús fueron preguntando al conductor de turno sobre qué se había sabido. Lo que estos respondían a los usuarios era exactamente lo mismo: “no se sabe nada, pero me parece a mí que esto se va a arreglar”, junto a una serie de cosas que no tiene sentido traer a colación aquí.
Lo cierto es que el plazo para presentar esos papeles acababa el 26 o 27 de enero y la empresa los presentó, según informaba la prensa, dentro de ese plazo. Estamos a 8 de febrero en el momento en que escribo estas líneas y aún no se ha sabido nada. Llámenme pesimista, pero ese silencio (pese a que sé que las cosas de palacio van despacio) no me gusta... No me gusta porque para empezar, es imposible que una empresa acredite estar al corriente de sus obligaciones fiscales cuando debe un porrón de dinero a sus empleados. Es imposible que una empresa acredite estar al corriente de sus obligaciones sociales cuando no tiene el más mínimo respeto por el usuario: viajeros de pie, autobuses de la época de Cuéntame, cientos de quejas y denuncias tanto de viajeros como de trabajadores y un largo sin fin de cosas que al fin y al cabo todos sabemos.
Pese a ello no pierdo la esperanza de que finalmente, tal y como pedían los propios trabajadores, se retire la concesión a la empresa y estos sean subrogados por parte de la nueva concesionaria de las líneas. Si no, ello sería un ejemplo más de lo poderosos que pueden llegar a ser los contactos y los enchufes en la sociedad de hoy en día. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Será casualidad, porque en general son un asco, esta el que de madera, el de matricula de León y que llueve dentro, el que se balancea como si fueses a naufragar y el que pita cada poco, y la mayoría da asco de sucios.
Pregunta ¿Quien les pasa la ITV?.
La Fernández siempre fue así, antes (finales del siglo pasado) nos llevaba en los pasillos.

Anónimo dijo...

Buena pregunta lo de la ITV.