4/5/13

LAS CRÓNICAS DE PLAUTO: Callejeros animales

Quizás no deba tocar este tema… No sé, he estado dándole vueltas en la cabeza durante varios días pero creo que finalmente lo voy a hacer pese al posible revuelo e ida y vuelta de opiniones que se pueda producir.
La semana pasada, un día que hizo sol, salí, como salgo muchas veces, a dar una vuelta por Mieres. Me llamó la atención en cierto sitio algo en lo que no me había fijado nunca: debajo de unas escaleras ya sin uso había dos paraguas abiertos, como ocultando algo… Lo vi de lejos, y aunque me dejó con la curiosidad, seguí caminando. La curiosidad pudo conmigo y al poco tiempo me encontraba apartando con cuidado uno de los paraguas (dicho sea de paso, antes miré que no fuera a molestar a nadie).
Me sorprendió el encontrarme a una gata, que no me miró nada bien y me ‘gruñó’, con sus crías, que tendrían a lo sumo una semana. Un poco más allá había una especie de tupper con sobras para la gata. Coloqué el paraguas como estaba y me fui, sonriendo… ¡Aún queda gente buena! Exclamé.
Y es que he de decir que, aunque no es la primera vez que veo algo así, si era la primera vez que lo veía en la calle, en suelo público.
Debo reconocer que hace un año o año y pico, cuando el Ayuntamiento de Oviedo sacó aquello de multar a quien diese de comer a los animales callejeros y que incluso permitía sacrificar a los que se encontrasen, fue un asunto que me irritó mucho y que por aquel entonces desee que no se implantase en Mieres ninguna cosa por el estilo (y deseo que no se implante o se proponga jamás).
Los animales son seres vivos, como nosotros, que quieren, sufren y padecen aunque mucha gente no lo crea… Y como ya he dicho, me alegra que gente buena guarde las sobras para alimentar a todos aquellos gatos y demás mamíferos que día a día viven en nuestras calles, o que incluso compre pienso para ellos (como he visto también a otros hacer). ¿Qué debería hacerse alguna campaña de esterilización para controlar población? Es posible… Pero acabar con ellos nunca.
 *PD. Esta semana me he propuesto por meta (antes lo hacía, ahora hace mucho que no lo hago), contestar a cada uno de los comentarios. Espero cumplir.

9 comentarios:

Migeru dijo...

Pobres gatinos, a mí es un animal que me encanta y además maravilloso. Es sensacional lo que me cuentas, ojala hubiera más gente así y no esos criminales y psicópatas que se dedican a dispararles con pistolas de airsoft o a mutilarlos o hacerles daño como he visto por ahí.

Anónimo dijo...

yo tambien lo he visto migeru n figaredo habia un moro que con los amigos se dedicaban a disparales, lamentable y vergonzoso...pero cualquiera se atreve a denunciar y luego ir al juicio con esa gentuza...

hacer daño a los animales ye de salvajes

Pluma Blanca. dijo...

Querido Plauto. Como ya dije en varias ocasiones, vivo en un pueblo del concejo, y también dudo un poco en tocar este tema.
Por una parte estoy totalmente de acuerdo en cuidar a los animales, en no hacerles ningún daño, y por supuesto no quiero ni oír hablar de lo que dice Migeru y otros comentarios sobre disparos y cosas semejantes, pero por otro lado, hay que tener un control sobre los animales, y eso compete, sin lugar a dudas, a las personas, que se supone somos más civilizadas.
En mi pueblo varios vecinos tienen gatos, que campan a sus anchas por la calle, hay veces que esos dueños totalmente despreocupados por los pobres animales no se dan cuenta de que la población aumenta, tienen pulgas y demás "animalitos", se dedican a escarbar en las huertas (les encanta la tierra recién movida) y durante el mes de febrero es difícil dormir por sus chillidos, lloros y demás, ya que los gatos en época de celo son realmente ruidosos. Por esto me gustan los animales, me gusta que se cuiden, se respeten y tengan alimento y medidas higiénico-sanitarias, pero detesto a esos seres civilizados despreocupados que no tienen sentido común alguno.

Migeru dijo...

Probinos yo tengo una gata y toda la vida tuve gatinos y he visto cada cosa que me pone enfermo.
De todas maneras es obvio y lógico que se han de tomar medidas y precauciones para que estos animales no causen problemas en determinadas situaciones que, por otra parte, tampoco son demasiado dañinas en el casco urbano que es a lo me que parece que se refiere Plauto y este artículo.

AGUSTÍN EMILIO CUESTA MENÉNDEZ dijo...

Te ensalza esta manera de pensar. Ayudar a la vida a los pobres y desamparados gatos. Somos muchos los que pensamos como tú y día a día hacemos que la vida para estos seres sea un poco menos dura. Gracias por tus palabras Plauto

Xurde dijo...

Yo tamién pienso como toos vosotros y toi a favor de defender los derechos de los animales, pero, como decís, tomando les oportunes medíes de esterilización y desparasitación.

Plauto dijo...

Gracias por los comentarios. La verdad es que a mí también me encantan los animales y fue una imagen bastante curiosa el encontrarme aquellas criaturas allí, ocultos de fisgones y posibles malhechores, bajo dos paraguas.
El tema del maltrato a los animales es un asunto triste y muy poco defendible... Hace unos meses en un pueblo de la parroquia de Siana un colega y yo presenciamos, a distancia, como un hombre pegaba a un caballo, pero pegar, pegar... ¿Qué hicimos? Sacamos fotos, para denunciar, pero la calidad de las mismas (tomadas con móvil y a bastante distancia), no sirvieron de nada. Y es lo que comenta el #Anónimo, que denunciar es muy latoso...
Estoy a favor de la defensa de los derechos de los animales, pero no me olvido, como bien dices, querida Pluma Blanca, de que las medidas higiénico-sanitarias nunca están de más.
Se agradece ver que somos unos cuantos los que pensamos de la misma manera.

DIOGENES dijo...

Cuando yo era un niño, de esto hace ya muchos años, tuvimos una gran variedad de mascotas desde gorriones a perros pasando por grillos, gatos, una lavandera, mirlos, canarios, jilgueros, un loro o un cuervo. Teníamos la costumbre de ponerles nombres un tanto especiales. Un perro le llamemos "ya te lo dije", otro porque ladraba de manera extraña le llamemos "Rafael", un canario "Joselito" o un cuervo llamado "Dionisio".
La mascota de la que tengo un recuerdo especial fue mi gatita Eusebia.
Un día, llego mi padre con una caja de cartón y en su interior traía un pequeño gatito recién nacido. Era apenas una pelotita de color negro que criemos a base de biberón. En un principio le pusimos de nombre Eusebio por un jugador de futbol de color de aquella época. Después nos dimos cuenta de que era una chica y paso a llamarse Eusebia. A medida que crecía, no mucho pues quedo menudita, se supo ganar a todos los de casa. Además de muy cariñosa era muy inteligente y parecía saber cual era su papel y lo que podía y no podía hacer en casa.
Un vecino nos decía que era tan increíblemente inteligente que solo le faltaba hablar y lo demostró continuamente con cosas asombrosas.
Nos acompañaba a todas partes y no dudaba en enfrentarse valientemente a cualquier animal o persona que considerara que era una amenaza para nosotros.
Quedo preñada y de pronto faltó dos o tres días de casa. Cuando regresó, nos dimos cuenta de que había parido pero no sabíamos donde. Se fue primero a mi madre y estuvo maullando a su alrededor insistentemente, cuando vio que no le hacia caso vino para mi. Al ver que de vez en cuando se alejaba y volvía a mi insistiendo con sus maullidos, un vecino me dijo que la siguiera pues parecía que era lo que quería. Así lo hicimos y sorprendentemente nos llevo donde tenia los gatitos. Los trajimos para casa pero ella se los volvió a llevar. A los pocos días los trajo de nuevo, uno tras otro. Los poso en casa, se tumbó en un rincón y dejo que jugáramos con ellos bajo su atenta mirada hasta que considero que era el momento de volver a llevárselos. Esto solo lo hizo otra vez mas pues un día descubrimos que se los habían matado. Ella los llevo a una pequeña pradera que había detrás de la casa, excavó con sus patitas un agujero, los metió dentro y los tapó cuidadosamente con tierra y hojas secas. Todos los días, de vez en cuando, se recostaba al lado de sus hijos.
Poco tiempo después, no muy lejos de ese lugar, apareció muerta. Siempre sospechemos que nos la habían matado. fue un día triste para todos en mi casa. La recogimos, hicimos un agujero al lado de sus hijos y la depositemos en la pequeña tumba que adornemos con una cruz hecha con dos palos y unas flores que recogimos en el campo y que sustituíamos a menudo.
A pesar de que pasaron mas de cuarenta años, aun la recuerdo y sueño alguna vez con mi pequeña Eusebia. Pienso que el día que yo me muera, si existe otra vida, nos encontraremos de nuevo y se subirá a mi regazo ronroneando mientra yo la acaricio.

Noel dijo...

A ver si comprendemos, que NO SE PUEDE NI SE DEBE DARLES DE COMER y demas acciones similares... podria extenderme mucho, en los bien fundados y estudiados motivos para ello, pero os lo explico rapidamente, si le das de comer a un animal,en un ambito urbano o densamente poblado, cambias sus habitos y alteras la cadena ecologica, (entre otras muchas actitudes nocivas)... respecto a los gatos, autenticos superdepredadores, ya han acabado con varias especies -literalmente- en unos cuantos puntos de la Tierra, lo que habria que hacer es buscar al autentico hijo de puta que abandono a la gatita y ser muy muy severo con estas actitudes, sin olvidar, como bien menciona Xurde, la esterilizacion o desparasitacion, en fin, que me extiendo y no era mi intencion, en EEUU vi como estaba prohibido dar de comer a los pajaros, so pena de severa multa, pero tenia su explicacion; esta actitud habia originado un autentico cambio de comportamiento en varias especies, que a su vez habia sido muy dañino para otras que dependian de los habitos alimenticios de estas, causando un DESASTRE ECOLOGICO...lo dicho, a veces hay que pensar con la cabeza y no con el corazon, Salu2 p.d. Tengo gato...