20/11/15

ENTREVISTA: Padre Ángel García, presidente y fundador de la ONG 'Mensajeros de la Paz'

Es uno de los mierenses más conocidos en todos los niveles, tanto por su labor al frente de la ONG ‘Mensajeros de la Paz’, fundada hace más de cincuenta años, como por su innegable carisma.
Esta semana conversamos con un hombre que no necesita más presentación que la que pueda dar su nombre: Ángel García, el Padre Ángel.

En La Rebollá aprendí, junto a otras muchas cosas lo que era la solidaridad”

-La asociación ‘Mensajeros de la Paz’ fue fundada por usted mismo en el año 1962, ¿qué le llevó a hacerlo? ¿Cómo surgió la idea?
*El Padre, en su despacho.
Sí, todo nació en 1962, en Oviedo. Era una España muy distinta –gracias a Dios y a los hombres- de la que hoy conocemos. Yo era un cura joven que recibió como uno de sus primeros destinos la capellanía del orfanato. Hoy es el Hotel Reconquista, un lugar precioso que entre otras cosas acoge cada año la celebración de los Premios Príncipe de Asturias. Los más mayores tal vez recuerden  que entonces no era así: eso era un edificio frío y húmedo; los niños que allí vivían estaban tristes, sin esperanza. Entonces los huérfanos eran seres estigmatizados, que se reconocían por la calle por su vestido, por su corte de pelo y por sus ojos sin brillo y que muchas veces eran señalados con el dedo.
Cualquier persona con corazón y razón hubiera pensado que ese no era el mejor lugar para que los niños se hicieran hombres y mujeres de bien. Entonces, un compañero, Ángel Silva, y yo,  no hicimos más que seguir el impulso, y sacarlos de allí para que vivieran en casas como los otros niños, para que fueran al colegio como los otros niños y que como todos los demás, supieran que tenían un hogar al que pertenecían.
Así nación el primer Hogar de la Cruz de los Ángeles. Luego nos vinimos a Madrid, ya como Mensajeros de la Paz. Va a hacer 53 años... ¡Parece que fue ayer!

-Tras más de cincuenta años funcionando, y viendo su arraigo tanto en España como en otros países, imaginamos que el balance no puede ser más positivo, ¿no es así?
Desde Madrid, empezamos a extendernos por toda España y a saltar fronteras. Hoy trabajamos en 52 países… ¡Todo ha pasado tan rápido! Ha sido mucho esfuerzo, es verdad, pero se ha producido de una manera natural, siguiendo el impulso, desde aquella primera casa.
Pero Mensajeros de la Paz no es la obra de una persona, o de dos, sino la de cientos, la de miles de personas buenas y comprometidas que creen que un mundo mejor es posible y luchan por ello. Haciendo balance puedo decir que en todo este tiempo ha sido mucho más lo que he recibido que lo que he dado, y que los datos de cientos de centros, y miles de personas atendidas, son sólo cifras. Todo hubiera merecido la pena por una sola sonrisa de un niño que crece sano, feliz y protegido, o por la mirada serena de un anciano que vive tranquilo, atendido y respetado los últimos años de su vida.
*El Padre Ángel, controlando los víveres  que llegan a su ONG.

-¿Qué proyectos tiene ahora mismo, como presidente de la asociación?
Nuestro proyecto más inminente es el día a día: hacer nuestro trabajo, y ampliarlo, llegar a todo aquel lugar o persona que nos pueda necesitar. Pero en ese día a día hay vocación de permanecer, de estar ahí mientras dure el problema y mientras nosotros seamos capaces de solucionarlo, o al menos de paliarlo. Pero de cualquier modo tememos también retos concretos: en España, seguir atendiendo, a través de comedores sociales y del Banco Solidario, a familias a las que el paro y la crisis les está pasando una factura demasiado larga y para los que aún todavía no ha llegado esa mejora que dicen siente la macroeconomía
En el área internacional ahora estamos muy volcados con la ayuda a los refugiados sirios. Pero también tenemos otros compromisos importantes que contrajimos hace años en África, América y Oriente Próximo, y que hemos podido seguir manteniendo a pesar de la práctica desaparición de la ayuda pública a la cooperación internacional. En este sentido me alegra y enorgullece que el Gobierno del Principado sea uno de los pocos que la ha seguido manteniendo estos años de vacas flacas.

-En estos más de cincuenta años de historia, la asociación ha prestado ayuda a miles de personas, de cualquier edad y en muchos países.  ¿Recuerda algún caso especial, que le conmocionase por cualquier circunstancia? ¿Podría contárnoslo?
*El sacerdote, en uno de sus viajes a Haití.
Efectivamente han sido muchos, muchísimos momentos inolvidables: algunos tiernos, otros trágicos. Para todos tengo un rinconcito en el corazón, porque no los olvidaré mientras viva: un niño que se me murió en los brazos en Haití, una mamá cuando le devolvimos a su hijo curado en Irak después sufrir de gravísimas quemaduras de un cóctel molotov… pero sin ir más lejos, antes de ayer que visité una residencia de ancianos, a la salida besé en la frente a una paisanina, al despedirme. Me miró a los ojos y me dijo: “¡Gracias… Hace tanto tiempo que nadie me da un beso!”.

-Suponemos también que en estos cincuenta años de actividad habrá vivido numerosas anécdotas en sus viajes, en el trato con las personas… ¿Nos podría contar alguna?
Por supuesto, algunas muy graciosas. Muchas de ellas con asturianos. Un día en un aeropuerto perdido de África, me saludó un hombre y me dijo: “¡Me llamo Angel García, y soy de Mieres!”. ¡Como yo! No le creí hasta que me enseñó el pasaporte.

-¿Cómo afronta ‘Mensajeros de la Paz’ el futuro? ¿Se interesan los jóvenes en el proyecto?
En Mensajeros de la Paz, como en todas las otras ONG, trabajamos al servicio de la sociedad, para cubrir las necesidades que se presenten. Así llevamos más de 50 años. En este tiempo nuestro entorno ha ido cambiando, al igual que nuestro trabajo ha ido modificándose en cuanto al tipo de personas que nos necesitaban, el área de acción, e incluso la forma de atenderles. Nosotros nos hemos ido adaptando a todo ello y así seguiremos... Por lo menos otros 40 años más.  Al servicio de todo aquel que sufran, que sea vulnerable o que necesite protección.

*Nuestro entrevistado, junto a su amiga Lina Morgan.
-Quienes se interesan y colaboran en la labor de la asociación son muchos famosos del panorama nacional, que van desde los Thyssen hasta la fallecida Lina Morgan, pasando por Mila Ximénez o Belén Esteban, ¿qué papel desarrollan personalidades como estas en el funcionamiento y sostenimiento de la asociación?
Hay muchas personas que nos apoyan, algunas de ellas son personalidades destacadas, que además nos prestan su imagen, y la comprometen por apoyar nuestras iniciativas. Eso nos ayuda mucho, porque nos hace llegar a más gente, aumenta la confianza de otras personas en lo que hacemos. Es algo que nos enorgullece, aunque es todavía mayor responsabilidad, no queremos defraudarlos. Pero además tiene mucho valor porque son personas muy ocupadas, con muchas responsabilidades y muchas invitaciones o propuestas, y el poco tiempo de que disponen nos lo dedican a nosotros. Es precioso. Pero de verdad, cuando les conoces, cuando eres su amigo, ves que detrás de la fama, de la influencia, esos personajes o celebridades son sobretodo personas, gente buena.

*El Padre Ángel recibe el Príncipe de Asturias a la Concordia.
-La asociación ha sido galardonada con premios de la talla del Príncipe de Asturias a la Concordia, ¿qué suponen para una asociación como esta y para usted, como presidente de la misma, los premios?
Los premios siempre me dan un poco de rubor, pero también me animan y reconfortan, sobre todo porque sé que en el fondo no son para mí, sino para todos los que día a día colaboran con la obra de Mensajeros de la Paz. Y ellos se merecen eso y más. Trabajadores, voluntarios, personas que prestan su ayuda o nos depositan su confianza con donaciones... Sin ellos, yo no sería nadie, ni hubiera podido hacer nada. Estos premios son por ellos y para ellos y en su nombre los acepto y recojo; por toda esa gente buena y anónima que ha luchado conmigo en estos más de 50 años. Sin ellos el Padre Ángel no hubiera llegado a ningún sitio, aunque es verdad que para ser bueno no hace falta salir de Mieres.

-Precisamente, entre esos premios está el ‘Mierense en el Mundo’, que le fue otorgado en el 2009, o más recientemente, el desvelamiento de una placa en La Rebollá, ¿se disfrutan más los reconocimientos cuando son en la tierra natal de uno mismo?
*El Padre, con la organización de 'Mierenses en el Mundo'.
En un primer momento, de verdad, que sentí casi pudor al recibirlo, pero al tiempo he de confesar que me llenó de orgullo y especialmente por ser este quizá el premio más cercano a mí de cuantos he recibido, quizá el más especial porque viene de la tierra de uno, de los paisanos de uno, de todo lo primero que conocí y quise. 
Y respecto al homenaje de los vecinos de La Rebollá… ¡Qué decir! ¡Pero si siempre que voy es una fiesta de cariño! Quizá por eso he de confesar que me abruma que se organice una suscripción popular para levantarme un monumento, por sencillo que sea es un gasto, que igual sería de más ayuda en los tiempos que corren si se destinase a familias que lo necesiten en Asturias, en España o en tantísimos otros lugares del mundo.

-Sabemos que visita Mieres y, en particular La Rebollá, de vez en cuando. Usted que conoció y vivió en el Mieres más industrial, ¿cómo ve tanto el concejo en general como su pueblo en particular?
*El P. Ángel, con vecinos de La Rebollá en la iglesia del pueblo.
Yo he conocido al Mieres del desarrollo, cuando había trabajo para todos, también el de la reconversión, y ahora el de la crisis. Pero también conocí al Mieres de la posguerra, el de mi infancia, cuando faltaba tanto, hasta el pan en muchas casas.  Y también he visto cómo Mieres (Asturias, y España entera) ha remontado esas situaciones y han vuelto a resurgir. Y lo hemos hecho juntos, unidos ayudándonos.
En La Rebollá, en Mieres yo aprendí, junto a otras muchas cosas lo que era la solidaridad, cuando alguien moría en la mina, o le mataban en el monte, todo el pueblo arropaba a la viuda y a los hijos, compartía con ellos lo que tenía… Ahora, en estos últimos años lo he vuelto a ver.

-Mieres adolece de algo que ocurre en toda España: el problema del paro, especialmente en los jóvenes, y sus consecuencias. ¿Qué le parece esta situación de crisis económica y laboral en la que llevamos años inmersos? ¿Se notó, en lo que a personas atendidas se refiere, en ‘Mensajeros de la Paz’?
Es muy triste que el paro se haya cebado especialmente con los jóvenes, porque les quita la ilusión, porque les puede torcer la vida. Por primera vez en la historia de España toda una generación va a vivir pero que la de sus padres. Una generación, que además, es la mejor preparada que nunca hemos tenido. Y es triste para Asturias y para toda España porque es un talento que no se aprovecha, y que se lo llevan otros. Vivimos ahora una nueva emigración, la de de jóvenes con estudios, con formación. Y eso no puede ser.
La crisis ha aumentado la demanda de ayuda pero también los ofrecimientos, la generosidad, el ponerse en el lugar del otro. Cada vez hay más gente que se da cuenta que la solidaridad no es dar lo que sobra, sino compartir lo que se tiene. Si algo bueno nos puede dejar esta crisis es darnos cuenta de lo que es verdaderamente importante y lo que no; nos va a dejar el enorme tesoro de descubrir el inmenso valor de la solidaridad, tanto para la quien da como para quien la recibe.

-El paro es un problema en España, pero en otros en estados hay problemas aún más complicados. Hablemos de Siria y de los refugiados… ¿Qué opinión le merece la actuación de los gobiernos europeos en este asunto?
Ahora, en  2015, hablamos de la crisis humanitaria de los refugiados sirios, pero no es un problema estas semanas, de estos 2 o 3 meses. Desde 2011, casi 5 millones de sirios han abandonado su país, su casa, y su medio de vida huyendo de la guerra y la muerte. Desde  2012 a través de Mensajeros de la Paz  estamos llevando ayuda al campamento de Al Zhatari, con el apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación: casas prefabricadas para los más vulnerables, un hospital móvil, alimentos, mantas, juguetes pero créanme, allí todo es como una gota de agua en el mar.
Y ahora se habla de emergencia… porque están a las puertas de casa.
*El sacerdote, en Grecia, con refugiados.
Los políticos discuten, y se reparten cuotas, como si hablaran de patatas o de camiones, negocian si España puede o no acoger a 15.000… ¡Cuando en el Estadio Santiago Bernabéu caben 75.000 espectadores! Y todo para que la semana pasada llegaran 19 personas a España. ¡Diecinueve personas! ¿Dónde vamos a parar? ¿Qué va a ser de ellos? ¿Qué va a ser de nosotros?  Son refugiados de la guerra, con todos los derechos de asilo reconocidos por todos los tratados internaciones, si han llegado aquí es a causa de  una guerra que ni la Unión Europea ni la ONU ha sabido evitar.
Hay miles de personas esperando, cansados, muertos de frío. Niños, mujeres embarazadas… No pueden esperar un minuto más. Yo invito a las autoridades políticas, y a los obispos, a que vayan allí a hacer esas reuniones donde todos hablan pero ninguno mueve ficha. Deberían conocer las necesidades que tiene esta gente, que llama a nuestra puerta, huyendo de la guerra, y nadie les escucha, ni les abre.
Me conmueve y agradezco la solidaridad social la de la gente corriente, que ha sido la mayor explosión social de Europa en toda su historia reciente, me enorgullece,… pero pienso que no debiera ser necesaria. España, los países europeos, tienen –tenemos- dinero y medios para ayudarles (como también hay dinero para sanidad o educación, otra cosa es que se lo gasten o no). Ni hay que picar en el bolsillo del ciudadano; los gobiernos deben actuar y cumplir promesas.

-Sabemos que usted, desde ‘Mensajeros de la Paz’, está desarrollando un programa de acogimiento en pro de los refugiados, ¿qué nos puede contar de él? ¿Cómo le está yendo?
Hace meses que tenemos preparados varios centros en diferentes puntos del país, con todo dispuesto para acoger a varias familias que vengan a España.  Uno de ellos podría ser en Asturias.
*En Macedonia, en un campamento de refugiados sirios.
En estas últimas semanas en Mensajeros de la Paz hemos recibido cientos de ofrecimientos de particulares de gente corriente (“Padre, yo tengo la habitación de mi hijo que esta fuera”, “yo puedo poner uno o dos platos más en nuestra mesa”…) también empresas nos han daban productos o servicios, o donaciones.
Pero mientras que vienen  les estamos echando una mano con cuatro cocinas móviles en las fronteras de Serbia (Belgrado), Macedonia (Preshevo) y Croacia (Tovarnik) así como en Atenas, en colaboración con REMAR. Estamos atendiendo a más de 4.000 personas. Hacemos lo que podemos, les damos té, sopa caliente, fruta, y trato humano. Y si esto sigue así queremos instalar un campamento organizado, con servicios, agua, atención social… son personas

-¿Cómo vivió la asociación y en particular, usted, la crisis del ébola del año pasado? ¿Conocía a alguno de los sacerdotes y religiosas misioneros contagiados por la enfermedad?
*El Padre Ángel, en uno de sus viajes a África.
Con lo del Ébola ocurrió algo parecido a lo de los refugiados de hoy. Mientras la enfermedad afectaba a habitantes de aldeas perdidas de la selva africana apenas era noticia. Lo fue cuando llegó a Europa y América. Saltó la alarma y el  miedo entre la población porque entonces esta enfermedad mortal, varias décadas después de conocerse, aún no tenía cura, ni siquiera tratamiento. Pero claro, era una enfermedad “de pobres”, cuyas vidas parecen que valen menos. Como la malaria, para la que todavía no hay vacuna, y que sin embargo afecta a millones de personas. Todo ello sucedía mientras que nuestras farmacias están repletas de medicamentos para el colesterol, o la obesidad, que se curan con una simple dieta. Pero hizo falta que 3 o 4 blancos murieran para encontrar el suero milagro en apenas dos meses.
No conocí personalmente a los misioneros y misioneras hospitalarios que murieron. Pero sí he conocido a otros muchos, entre ellos tantos españoles, que junto a la Fe, llevan la salud, la educación, la dignidad y el progreso a esas partes del mundo que existen,  pero que no interesan a nadie; a nadie más que a ellos y a Dios. Son los mártires del SXXI.
El trabajo silencioso y casi invisible de los misioneros es modelo para los cooperantes y ONG de todo el mundo, de todos los credos, y hasta para los ateos. En eso la Iglesia ha sido pionera y sigue siendo campeona. La dedicación de tantos sacerdotes, frailes, monjas, y laicos a los olvidados es el Triunfo más hermoso de la Fe. Es la victoria, el testimonio, pero también es el grito. Si el padre Miguel viviera su grito, su voz, sería la de África, la de esa África olvidada que muere a causa del Ébola, el SIDA, el hambre, la guerra, o simplemente de una disentería por falta de agua potable.

-Sigamos con más pareces personales… ¿Cómo ve el giro en la Iglesia que, desde su llegada al Papado, viene implantando el Papa Francisco? ¿Comparte sus declaraciones sobre el matrimonio homosexual, los divorciados y la Iglesia, o el tener hijos con control?
*En el Vaticano, en una homilía del Papa.
Este Papa es el gran regalo de Dios a la Iglesia y a la humanidad del SXXI.  Su Iglesia es la del amor y la comprensión, no la de la prohibición. Si él dice “Yo no soy quien para juzgar”, siendo el Papa, qué puedo decir yo, excepto que le admiro, le quiero profundamente, y reconozco en él el su valor. Porque aun siendo Papa hay que ser valiente para decir lo que se piensa y obrar en consecuencia. Francisco es un Papa con el corazón en el Cielo, pero con los pies en la tierra.
La figura de Francisco ha sido una verdadera revolución para la Iglesia y para el mundo y sin embargo no ha dicho, ni hecho, nada nuevo. Creo que en ello reside su grandeza y el impacto de sus palabras, gestos y acciones entre los creyentes y entre la humanidad entera.
Y cuando digo que lo suyo no es nada nuevo es porque su mensaje, su estilo y su modo de proceder es el más antiguo, y también el más puro, es el del Evangelio. Hay una frase suya que me gusta especialmente "Lo importante no es que use zapatos negros o colorados, sino por donde camine". Y el camino del Francisco es el del futuro del Cristianismo, porque es el mismo camino que el de Jesús.

-¿Comparte la reforma que está tratando de realizar el Papa Francisco en la Curia Vaticana? Al hilo de esto, ¿cree que la Iglesia debería ser más crítica consigo misma y efectuarse, de vez en cuando, un autoanálisis?
Francisco critica y denuncia, y eleva la voz ante la injusticia, y la maldad. Y grita “¡¡¡Vergüenza!!!”, cuando lo siente, cuando hace falta. Y cuando le parece mal o le avergüenza lo que ve en su casa, lo dice. Y pone medios, y llama al orden. Y reforma. El Papa quiere abrir la Iglesia y las iglesias al mundo, a todos, especialmente a los que se han sentido alejados o a los que les han hecho sentirse así. En Madrid, hemos abierto la Iglesia de San Anton a todos las 24 horas. Y sin perder el respeto y la sacralidad del lugar, también la hemos puesto al día, con Wi-Fi, con café para quien necesita algo caliente, con aplicaciones de tablet para que puedan confesarse con intimidad, sin dar gritos, Es uno de mis sueños que se ha hecho realidad. El otro día, en un artículo de un periódico la titularon “Una iglesia al estilo Francisco”. Me llenó de emoción.
*De visita a una residencia geriátrica.

-Crisis, refugiados, Iglesia… Nos falta hablar algo de política… ¿Comparte la preocupación y el enfado de muchos españoles en lo que al tema de la corrupción se refiere?
El cardenal Carlos Amigo dijo una vez que la política es el noble oficio de trabajar por el bien de la comunidad y que eso requiere esfuerzo, generosidad, y desinterés personal. Me consta que en todos los partidos, y desde todas las ideologías, hay personas que dedican su vida a mejorar la de los otros, muchas veces con grandes renuncias particulares y escasa compensación económica. En los próximos días de campaña y de compromisos, humildemente pido a los políticos que recuerden y cumplan lo que ahora prometen, y que en todas las decisiones que tomen tengan muy presentes a los que sufren, a los que no tienen respaldo, a los que necesitan justicia, paz y defensa.
El poder da la posibilidad real de cambiar lo malo por lo bueno, por eso tienen más delito a los ojos de los hombres, y diría que más pecado a los ojos de Dios, cuando ese poder lo ejercen para robar, para corromper, para medrar en lo personal o en lo político. Ahora, el poder final está en el pueblo, en la gente, con el voto. Sería bueno que además de poder votar para elegir a los que nos gobiernan, pudiéramos votar para quitarles si lo hacen mal, y sin tener que esperar a las próximas elecciones.

-Tras la política, una pregunta tecnológica… ¿Cómo se maneja el Padre Ángel con Internet y las nuevas tecnologías?
Hago lo que puedo. Hay veces que la tecnología me supera, pero he de decir que  también me da muchas alegrías, y muchas facilidades para trabajar, para sentirme cerca aunque esté a kilómetros de distancia. Creo que los mayores no deberían –no deberíamos- tener miedo a los aparatos, a las tecnologías… Si no muerden, no hacen nada, ja, ja… Al contrario. El móvil primero, y todo lo que ha venido y vendrá: el Internet, el WhatsApp, las redes sociales… Nos ponen el mundo en casa, en nuestra mano, aunque se viva en una aldea o se esté en una silla de ruedas. Con ellos se puede viajar, ir al cine, aprender, leer todos los periódicos de un kiosco, y lo que es más importante: hacen verdaderos milagros, como poder ver crecer día a día a los nietos aunque estén al otro lado del mundo.

-Y ya, tenemos que acabar con una pregunta que muchos se hacen… ¿Por qué siempre lleva corbatas de color rojo? ¿Es una de sus señas de identidad? ¿Qué otras cosas suele llevar consigo siempre el Padre Ángel?
*El Padre, en su despacho, con la Santina tras de sí.
Pues lo de la corbata roja es algo que no fue premeditado… aunque al final se ha vuelto como una “marca” personal. La primera corbata que tuve -y durante mucho tiempo, la única- fue roja. Y me acostumbré a verme así. Quizá en el fondo se deba a que en el rojo hay mucho de corazón, de pasión, de vida… Y por qué no, de mi sangre de asturiana de la mina. Hay una foto que guardo con mucho cariño, fue tomada sin darnos cuenta en el Café Gijón de Madrid: estoy con Don Sabino Fernández Campo y con Carrillo. Los tres tan diferentes en todos los sentidos… Pero los tres asturianos, y los tres con una corbata roja… Por algo será.
Lo que siempre llevo, incluso cuando no llevo corbata, es una imagen de la Santina en un llavero. Casi siempre la tengo entre las manos, y especialmente cuando estoy nervioso o angustiado. Me reconforta sentirla entre los dedos y juguetear con las llaves. La Virgen de Covadonga siempre me acompaña y me ayuda, esté donde esté, como a tantos hijos suyos por el mundo. Que nunca me abandone. Que nunca deje de velar por todos nosotros y que siga bendiciendo nuestra tierra.

NOTA DE LOS EDITORES: Agradecemos a Ana de la Calle, jefa de prensa de ‘Mensajeros de la Paz’, las facilidades otorgadas para la realización de la entrevista.

7 comentarios:

Xurde dijo...

Muy pero que muy bona entrevista. Cumplistéis con lo anunciao nel Facebook va unos días onde decíeis que yera de les meyores que habíeis fecho. Ye verdá. Preguntes de toos los tipos y un entrevistau dispuestu a falar de cualquier cosa. Tien que dar gusto entrevistar a alguien asina.
Un home pa admirar y emponderar to lo emponderable. Humilde y sencillu, como muestra na respuesta sobre'l homenaxe del so pueblu.

Felipe dijo...

Buena entrevista. Gran paisano. Como él tenía que haber muchos más sacerdotes en la iglesia.

Anónimo dijo...

Se le ve muy humilde. Me ha hecho mucha gracia la última pregunta y su respuesta.

Anónimo dijo...

La humildad se le ve especialmente en las preguntas sobre los homenajes. Cualquier otro estaría vanagloriándose de que su pueblo le va a hacer un homenaje, levantándole un busto. Un homenaje más que merecido. Sin embargo, ya leeis lo que dice.
Un enorme ser humano.

Topo dijo...

Hace como dos o tres años no recuerdo si un particular o una asociación, solicitó al Ayuntamiento, por registro, y con un escrito debidamente motivado, que se dedicase al Padre Ángel una calle en Mieres.
No os diré qué se hizo... La respuesta es más que evidente, pese al grandísimo ser humano que es. Imagino que hasta que no se muera, no le dedicarán esa más que merecida calle en el concejo. Entonces será tarde.

Anónimo dijo...

Una calle para el padre Ángel y otra para la ex-directora del instituto, Carmen Castañón.
Con todos mis respetos, antes que poner calles a políticos deberían homenajearse a mierenses que hayan hecho una buena obra.

Unknown dijo...

Hola yo soy uno de los huéspedes que dormía en la iglesia visita la web
www.iglesiadesananton.wordpress.com para saber toda la verdad