11/3/16

PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Ángel Fernández Pariente

Ángel Fernández Pariente, Gelín el Zapateru, nació en 1934 en Olloniego. Hijo de un minero y una lavandera, y el menor de tres hermanos, sufrió un duro trance tras el fusilamiento de su padre en plena Guerra Civil. Su madre, tras enviar a sus dos hijos mayores a Lugo, con sus abuelos paternos, decidió instalarse junto a su hijo pequeño en Puente La Luisa, en casa de sus padres.
*Ángel, 'Gelín el Zapateru'.
Ángel estudió en la escuela de Sueros hasta el año 1946, cuando, con once años, decidió convertirse en el ayudante de un ciego vendedor de cupones, a fin de aportar algo a la economía familiar. Con catorce años comenzó a trabajar de pinche en una zapatería situada en la actual calle Machado. Estuvo allí durante seis años, en los que aprendió el oficio hasta que, en 1954, decidió instalarse por su cuenta en un local de la calle Gijón. Tuvo una gran época de bonanza, dadas sus habilidades para el oficio. Sin embargo, como gran parte de los comerciantes, sufrió en sus últimos años el despoblamiento del concejo. Echó el cierre de su taller-zapatería, jubilándose, en 1999.
Durante su vida, se dedicó también a su afición al fútbol, siendo presidente de una peña caudalista, y al hockey, colaborando en la organización de diversos torneos relacionados de estos deportes.
Soltero y sin hijos, vivió en Santa Marina desde 1994. Sobrevivió en 2007 a un grave atropello cerca de su casa, que le dejó algunas secuelas. Falleció en su colomina el 13 de noviembre de 2015, a los 81 años de edad.
Fue un ejemplo de superación, esfuerzo y trabajo y afirmó en numerosas ocasiones no sentirse acomplejado por la acondroplasia que, desde nacimiento, tenía.

3 comentarios:

Xurde dijo...

Pequeñu d'estatura pero muy trabayaor y muncho más bonu que otros grandullones. Yo conocilu nel taller de la cai Xixón. En mio casa yeren clientes d'él de toa la vida y sentimos muncho'l su fallecimientu.

Felipe dijo...

Tenía un taller que en su día estaba a rebosar de gente. Trabajó como nadie.

Anónimo dijo...

no sabía que habí muerto, compartimos algún vino en el llagar de santa marina hace años ya.
Un gran paisanu aunque parezca paradójico.