27/5/16

CRÓNICA NEGRA MIERENSE: El crimen de 'La Antroxina' (1911)

1 de noviembre de 1911, sobre las tres o tres y media de la tarde. Cementerio de La Belonga. Eugenia Ríos, una mujer de unos veintipocos años, sale del cementerio. Se encuentra con Anisia Álvarez, de veinte años y conocida como ‘La Antroxina’, por su forma peculiar de vestir. Anisia le lanza varios reproches, saca de su bolso un cuchillo de 32 centímetros de hoja, y la apuñala en varias ocasiones. Eugenia da voces, esperando ser socorrida por alguien. No tiene suerte y muere. 
Aturdida por lo que acaba de hacer, Anisia huye del lugar, dejándose uno de sus zapatos cerca del cadáver. El zapato, de un vivo color rojo, sería la pista que permitiese dar con Anisia, pocas horas después, en El Curión, un pueblo próximo a La Pereda, donde vivían sus padres y a donde se dirigía con su marido.
*Cementerio de La Belonga, donde ocurrieron los hechos.
Anisia declaró tras ser detenida que siempre se había llevado bien con Eugenia, pero que una vez la sorprendió golpeando a una niña y que la invitó a que dejase de hacerlo. Según Anisia, Eugenia empezó, a insultarla desde aquella vez siempre que la veía, lo que hizo que Anisia, para protegerse, saliese siempre a la calle con un cuchillo “pequeño” (según su declaración), que en realidad tenía 32 centímetros de hoja. Fue en una de esas riñas cuando Anisia decidió dar uso al cuchillo, matando a Eugenia. Anisia tenía 20 años y llevaba tres meses casada. Muchos apuntaron en aquel entonces que el móvil del crimen pudo haber venido dado por los celos que Anisia sentía por Eugenia, antigua novia de su marido. Sea como fuese, Anisia, que estaba además embarazada de semanas cuando cometió el crimen, fue condenada a 12 años de prisión, que, al parecer, cumplió íntegramente. Tuvo suerte, y una buena defensa, ya que el fiscal pedía para ella la pena de muerte por garrote vil.
La historia no quedó ahí y se transformó en leyenda. Una leyenda con toques fantasmales que asegura que, desde entonces, acercándose cada 1 de noviembre al cementerio de La Belonga, es posible oír los lamentos de una mujer pidiendo socorro. Una mujer que había sido asesinada allí y que desde entonces busca a su asesina llevando entre manos un zapato rojo que aquella había olvidado en el lugar del crimen. 
Leyenda a partir de la realidad, constituida por ese asesinato.

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