13/5/16

LA TRIBUNA DE MONTERDE: Detenidos en y por el tiempo

No hace mucho tiempo, me comentaba una vecina del poblado minero de Bustiello que los vecinos habían escotado para poner en funcionamiento el reloj de la iglesia, que llevaba parado bastante tiempo, pese a ser una joya, encargada a Canseco, uno de los más afamados relojeros del siglo XIX. Un buen gesto, aunque parece ser que se ha vuelto a estropear… Ojalá se repare pronto.
A diferencia de otros concejos de nuestro entorno, en Mieres no somos de poner relojes en cualquier edificio público o abierto al público. Sí que conservamos, no obstante, algunos que permanecen con sus agujas en ‘stand by’, marcando la hora correcta solo dos veces al día. Quizás haya algún lector al que le parezca una tontería dedicar una “Tribuna” a esos relojes olvidados. Quizás tenga razón, pero creo que el simple detalle de poner en marcha todos esos relojes daría un toque distinto a las calles y rincones de Mieres.
*Reloj de la antigua estación de El Vasco.
Se me viene a la cabeza el primer ejemplo de ello: el precioso reloj de la vieja estación de El Vasco. Se detuvo marcando las ocho menos cinco en su gigantesca esfera, que cuenta con dos sistemas numéricos y el nombre de la estación (Mieres) sobreimpreso. Pese a estar investigando sobre ello, no encontré ningún dato fidedigno acerca de la historia de este reloj, aunque sí que escuché a un par de personas, en una ocasión, comentar que es el original, el que tuvo desde sus inicios la vieja estación.
Enfrente de la estación se encuentra otro reloj, que funciona… ¡Menos mal! El mítico reloj de la joyería La Perla. En la misma calle, Manuel Llaneza, unos metros más arriba, nos encontramos con otro reloj en desuso: el de la mítica joyería Constantino. Un reloj con una esfera gigantesca para el que el tiempo se ha detenido.
Sigamos el recorrido… Vamos hasta la calle Covadonga. Un pequeño reloj, de dos esferas cuadradas, situado en la fachada de un pub también mantiene sus agujas en coma. En una de las esferas, marca la una; en la otra, las seis. Lo mismo le ocurre al cuarto de los ejemplos, otro reloj de esfera redonda y gigante que cuelga de la fachada de un pub en La Villa. También para él el tiempo se mantiene impasible. 
Son solo cuatro ejemplos ubicados en el casco urbano del concejo. Un casco urbano en el que, paradójicamente, han proliferado los relojes led digitales insertados en cruces de farmacia, letreros comerciales… Más llamativos, y más fáciles de ver, pero sin ese encanto que tenían y tienen esos relojes de toda la vida que se han quedado olvidados o que no pasan de elementos decorativos.
Ojalá algún día sus agujas vuelvan a marcar el compás del tiempo. Mientras tanto, seguirán siendo adornos… 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El reloj del Vasco funcionaba hasta no hace mucho y creo recordar que en el primer piso tiene otro, mirando para el antiguo estudio de Alonso.
Coincido contigo en que valdrían el doble si, además de ser adornos, fuesen también lo que son: relojes.

Victoria dijo...

Y hablando de relojes, yo pediría también una mejor conservación para ese que está enfrente de la gasolinera de La Peña. Es un reloj de sol que cuando se puso tenía un dibujo sobreimpreso explicando cómo mirar la hora. Hoy ya no queda nada, es un trozo de chapa allí en medio.

Felipe dijo...

Anónimo. Tenía uno, pero para el otro lado. Lo quitaron con la reforma.

Topo dijo...

En el reloj del Vasco puede actuarse, que para eso es un eficio de titularidad municipal. El problema es encontrar a gente capaz de poner en marcha con el mimo que requiere un reloj como este.