26/5/17

LA TRIBUNA DE MONTERDE: El acoso de las "rifas"

Este es el relato de una historia real que comienza hace unos días en Caudalia hace unos días fui abordado por una mujer. “¿Le interesa participar en el sorteo de un coche?”, me pregunta una comercial, al tiempo que me muestra un talonario con papeletas que fue decisivo para que yo dijese que sí.
¿Por qué? Pues porque en las papeletas aparecía como premio un Toyota Aygo en una versión que dejó de fabricarse hace dos años. Había algo raro y me decidí a seguirle el juego. Me explica que con proporcionarle mis datos entro en el sorteo del coche y lógicamente, le proporciono mis datos, todos falsos, excepto el número de teléfono, para el que le doy no mi móvil personal, sino un segundo número de un teléfono que utilizo por razones laborales y que suele ir siempre conmigo. Sin más, sin tener que pagar. Me da la papeleta, me sonríe y me desea mucha suerte. Me asegura que el sorteo es el 7 de mayo.
*Una de las caras de la papeleta.
Llego a casa e investigo por mi cuenta de qué va la cosa. Son comerciales de una empresa que vende, o mejor dicho, distribuye en Asturias un “novedoso” aparato que pones en la lavadora y que ahorra agua, detergente, es ecológico y mil historias “avaladas” por certificados de no sé cuántos organismos. Echo un vistazo con detenimiento a la papeleta, la que aparece en la fotografía con el número de la rifa alterado y las referencias a la marca borradas (no es plan hacerles publicidad). “Sorteo de cientos de regalos” y el Toyota Aygo, claro está. Leo la rifa por el reverso, buscando unas bases, como suele ocurrir en cualquier rifa, sorteo o concurso normal y corriente. No hay bases: hay una declaración por la que se informa de que los datos que he dado al comercial van a ser incluidos en un fichero y que tengo esos derechos que la Ley de Protección de Datos les obliga a reconocer a todo aquel que les cede sus datos (aún cuando sean falsos, como los míos).
Busco en internet y me encuentro con una grata sorpresa: en la web de la empresa que fabrica el producto (que no de la distribuidora) aparecen las bases de un sorteo de un coche, un Fiat Panda (que con el Aygo debe tener en común el tamaño y que los dos tienen cuatro ruedas) para diciembre de este año, con un método basado en papeletas. Del Aygo y de los cientos de regalos, ni su sombra tras recorrer la página, buscar concursos anteriores (el año pasado sí que sortearon otro Panda).
“A ver qué pasa”, me digo a mí mismo, pensando en algo que ocurriría al día o a los dos días después… Suena el teléfono: “¿Es usted Fulanito? Le llamamos por la papeleta que le entregamos en el centro comercial Caudalia. Verá, le vamos a hacer una encuesta sobre la calidad del agua y así entra en el sorteo del coche”. Le digo cortésmente que no puedo atenderla y que no me interesa participar en el sorteo de un coche sin bases y que ya no se fabrica.
*Letra pequeña, en la parte de atrás.
Me vuelven a llamar por la tarde. Mi respuesta es la misma, siempre sin perder las formas. Esto se repite durante tres veces al día los días posteriores hasta que después de ocho o nueve llamadas cambia el discurso: “Le llamamos por la papeleta que le entregamos en el centro comercial Caudalia, que ha sido agraciada con un vale descuento de entre el 15 y el 80% en tratamientos de belleza. ¿Cuándo podemos hacerle entrega del vale en su domicilio?”. Le respondo que no me interesa y que me encanta lo concreto que es el descuento y que ni se les ocurra pasar por “mi” domicilio (igual en el domicilio inventado vive alguien y no quería molestar a terceros).
Compruebo tecleando en Google que los números móviles de los que llaman aparecen reseñados en distintas webs de spam telefónico, por publicidad agresiva y abusos al consumidor, presentándose en casa con productos que no se habían comprado, solo sobre la base de papeletas como esa que a mí me dieron. También acoso telefónico, que en mi caso se quedó en esa última llamada, por ahora.
Moraleja: cuidado con estas prácticas. Sirva esta “Tribuna” como denuncia pública de algo que es poco menos que un fraude: concurso con premio inexistente, sin bases y con el que solo se busca colocar un producto, acosando al consumidor con prácticas engañosas. Nadie da nada y menos en los tiempos que corren… 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo hacen para captar gente mayor como posibles compradores del producto. Lo que no entiendo es que Caudalia les permita operar con estas artimañas. Buen ojo con lo del coche.

Anónimo dijo...

Buena la idea de seguirles la corriente para desenmascararles. Han dado con una persona que está al tanto del funcionamiento del sistema,muy permisivo con estos clanes que engañan y expolian al personal. Supongo que estos pájaros rozan la ilegalidad y no hay por donde cojerlos.Ninguna administración se moja en nada como el caso de la mendicidad : clanes organizados y perfectamente estructurados y que son extranjeros con vivienda y paga de nuestras administraciones .Así es la vida.

Xurde dijo...

A mí tamién me les ofrecieron va tres selmanes, pero ni me paré a ver que yera. Toi fartu de que te paren pela cai pa ofrecete mil milongues.

Anónimo dijo...

¿Consumo no puede actuar ante estos fraudes, que a fin de cuenta es lo que son?

Felipe dijo...

Entre estos y los comerciales que anden puerta a puerta metiendose en casa de la gente echamos pelo. Hoy no te pues fiar ni del carteru.