12/5/17

PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Rosa Llana

Rosa Llana Rodríguez vino al mundo en el año 1924, en una pequeña casa de los Cuarteles de San Francisco, en Turón. Hija de carniceros, pasó su infancia y su adolescencia compaginando los estudios con el trabajo en la carnicería familiar. Fue testigo también del intenso movimiento que, primero con ocasión de la Revolución de 1934 y después con la Guerra Civil y la posguerra, tuvo el valle turonés.
Finalizados sus estudios primarios, en 1940 fue enviada a aprender corte y confección a un local en La Felguera de Turón, donde se formó durante varios años en el oficio de la costura, como otras muchas muchachas de la época.
*Rosa Llana.
En 1944, con veinte años y tres después de haber conocido a Manuel González, también turonés, contrae matrimonio con él. Con él tendría tres hijos. Pese a que Manuel trabajaba en Hulleras de Turón, decidió, en 1946, desplazarse a Ponferrada como encargado de un almacén propiedad de su primo. Tras dos años en tierras leonesas, regresaron a Asturias, instalándose en Mieres.
Tras varios años dedicada exclusivamente a las labores del hogar, a principios de los sesenta se convertía en planchadora y costurera del hospital. Con ese oficio se jubiló en 1989, con setenta y cinco años. Poco antes, en 1987 se afiliaba a la Asociación de Amas de Casa de Mieres, de la que en 1990 fue nombrada presidenta. Tras enviudar en 1994, Rosa se centró de lleno en la asociación, impulsando numerosos cursos y talleres de formación, así como charlas, coloquios y actividades de todo tipo, como jornadas de convivencia o viajes. Todo en defensa de la mujer y de la ama de casa y trabajando con escasos medios, desde su propio domicilio. Su trabajo al frente de la asociación hizo que se disparase el número de socias, llegando a rondar las 150 en 2010.
A sus 93 años, Rosa sigue disfrutando de Mieres y participando en diversas actividades tanto de su querida asociación como de carácter cultural. Mujer incansable, adalid de la lucha por los derechos del colectivo femenino y, en particular, de las amas de casa, un colectivo a menudo infravalorado y al que ella supo dar visibilidad y protagonismo en el concejo. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace meses que no la veo pero siempre es un gusto encontrarla por ahí, con ese porte tan señorial que la ha caracterizado siempre y que encierra una nobleza tremenda, invariable pese al paso del tiempo.
Es una de las mujeres con la caligrafía más bonita que he conocido.

Felipe dijo...

Tamién va tiempu que no la veo aunque corroboro lo dicho por el comentariu anterior. Yo tratela mucho a través de la mi mujer, miembru de la asociación y ye una persona muy inquieta y preocupada por lo que pasa en la sociedad.