26/1/18

LA TRIBUNA DE MONTERDE: Enamorados de las ruinas

Antes de leer nada de este artículo, echen un vistazo a las dos imágenes que lo acompañan. Bonitas, ¿verdad?
Las dos instantáneas que ilustran esta tribuna son en realidad capturas de vídeos publicados en Youtube y que pertenecen a un nuevo movimiento entre lúdico, turístico y artístico, no sabría muy bien cómo definirlo, que lleva por nombre urbex y que surgió hace unos años en Inglaterra para extenderse por todo el mundo, llegando incluso a lugares como Mieres. Supe de este movimiento y de su llegada al concejo a través de las redes sociales y de un vídeo compartido por uno de mis amigos en Facebook.
*Arcos del desván de un conocido edificio en ruinas.
¿En qué consiste el urbex? Tras leer unas cuantas webs sobre la materia y ver entrevistas con algunos de los que se dedican a ello, podría decirles que el urbex consiste, en esencia, en entrar y en recorrer las ruinas de una ciudad, grabándolo en vídeo o haciendo fotografías que posteriormente se difunden en internet y con una serie de normas básicas: sin ser visto, sin llevarse nada, sin romper nada o llevar a cabo cualquier acto vandálico y sin revelar la localización o el nombre del edificio para preservar esa decadencia artística que seduce a las personas que hacen urbex.
Dicho así parece fácil, pero no lo es tanto. El urbex tiene una parte ilícita, que consiste en entrar en inmuebles que aunque estén abandonados tienen dueño y que precisamente por estar abandonados tienen un riesgo adicional para la integridad de quienes penetran en ellos, que se traduce en posibles caídas, cortes o derrumbes. Lo habitual, además, suele ser no llevar casco ni medida de protección alguna.
Yendo ya a los vídeos que circulan por la red sobre edificios abandonados del concejo, tengo que reconocer la calidad de los medios que quienes tienen esta afición emplean para recoger las imágenes de sus exploraciones. Buenas cámaras, buena iluminación, buen sonido y un buen montaje se traducen en vídeos que son espectaculares y que muestran cosas que son bonitas, porque lo son, como lo que se ve en la primera imagen, que es nada más y nada menos que el desván de un conocido edificio que durante muchos años acogió una potente actividad relacionada con el sector cárnico y cuyo estado de abandono ha sido objeto de diferentes denuncias de los lectores en este blog. ¡Qué arcos de ladrillo! ¡Cómo aguantan! Es una pena que estén sujetando un tejado que poco a poco se está viniendo abajo y no estén en otro sitio.
*Bar y pista de baile de lo que fue un local de alterne.
¿Compensa arriesgar la integridad por obtener esas imágenes? Está claro que para quienes disfrutan con esto del urbex, sí. Para mí, no. Ni aunque hubiese un Aleph subiría tres pisos de un edificio en ruinas para ver lo que hay en su desván. Ni entraría. Pero supongo que, como todo, es cuestión de gustos.
La gente que practica urbex explora todo tipo de edificios en ruinas, con independencia de a qué se dedicasen. En Youtube se pueden encontrar vídeos, casi todos hechos por gente de Mieres o de la comarca del Caudal, sobre una mina de mercurio abandonada que hay en el concejo, un sanatorio declarado Bien de Interés Cultural que también está abandonado, esa antigua fábrica cárnica o, para mí el más curioso, una casa con un par de siglos en pie, abandonada, que fue durante muchos años un local de alterne, que aún conserva su barra de bailar, sus colores vivos y las camas redondas en las habitaciones. A esa casa pertenece la segunda de las imágenes con las que cuenta la entrada.
Si quieren sorprenderse y pasar miedo, porque se pasa miedo al ver a quienes practican el urbex entrar en los sitios en ruinas, en Youtube hay decenas de vídeos. Cada uno es libre de hacer con su vida lo que le da la gana, y aunque el resultado sean vídeos muy cuidados y muy bien hechos, para mí es arriesgar el pellejo a cambio de una poquita fama. Y pienso que no, que no compensa.

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