
Los límites de la vergüenza y el respeto por lo que es de todos han quedado quebrantados hace tiempo, o sino que se lo digan al “paisanín” de la foto...
Seguro que saben que el personaje de la imagen es Jesús “el pirulero” o, mejor dicho, su estatua, ubicada frente a la iglesia de Santa Marina. ¿Qué habrá hecho el pobre hombre para que, sin venir a cuento (esa estatua llevaba ya más de dos años en ese lugar) lo arranquen del suelo y lo destrocen, tanto a él como a la placa y el pedestal en el que estaba posicionado?
Sí, así es. Para todos aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, la estatua de Jesús “el pirulero” ha amanecido recientemente en el suelo (un lector nos ha enviado un video acerca de esto que publicaremos la próxima semana) y con algunas magulladuras causadas por uno o varios sinvergüenzas que, estarán de acuerdo conmigo, deberían estar recluidos en una cárcel o algo similar, porque, ¿a quién se le ocurre romper una figura de hormigón, o de lo que fuese, que no hacía mal a nadie, que decoraba la zona y que para muchos era un recuerdo de infancia, un emblema?
Lo más triste es que no es la primera vez que cosas así ocurren, ya pasó algo similar con la Virgen de Covadonga que esta frente al Ayuntamiento hace unos años...
Es seguro también que la estatua se arreglará (quién la pague, no tengo ni idea), pero que los delincuentes, que es lo que son, no serán detenidos por la Policía y que seguirán cometiendo crímenes contra cosas que son de todos.
¡Viva la sociedad civil! -PLAUTO-
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Hay mucha gente HP