En abril del 2012 se inauguraba en
Mieres y con un bajo coste (el de dos papeleras, dos bancos y dos tablones con
indicaciones para su uso) la primera zona de esparcimiento canino del concejo,
situada al lado del paseo fluvial a la altura del área de transportes.
Poco tiempo después se crearon otras
dos áreas, también próximas al paseo fluvial, en Ujo y en las proximidades de
Rioglass, en Sovilla.
Los dueños de los perros estaban contentos con esta medida, que a mí (que no tengo perro) también me parece muy acertada y barata, que es lo que importa en los tiempos que corren.
A finales del 2012 un perro que andaba
por la primera de las zonas de esparcimiento canino se cayó al río Caudal y, si
mal no recuerdo, se mató. Pobre. Este incidente salió en la sección local de
los periódicos y sirvió tanto al PSOE como a diversos colectivos vecinales para
pedir al Ayuntamiento que cercase, con lo que fuera, esas zonas de
esparcimiento canino, para evitar futuros disgustos.
Al principio IU-LV se negó,
argumentando que era un gasto tremendo y que en esas zonas los dueños son
responsables del perro (que en el caso anterior, según se dijo, cayó al río
desde una zona fuera del área) y que si vas con él tienes que vigilarlo (igual
que si llevas un niño al parque). Esta respuesta por parte de IU-LV me pareció
de lo más lógica y me pareció la postura más correcta que pudieron haber
tomado.
Sin embargo en este concejo se hace
una montaña de un grano de arena y las críticas a IU-LV siguieron y el asunto
llegó a Pleno y al final, en enero de 2014, Olga Álvarez, edil de esos asuntos,
señalaba que se encontraban “mirando
presupuestos de vallas y de cerramientos naturales, con arbustos”.
Antes de seguir me gustaría dejar
clara una cosa: no voy a criticar el que aún hoy, ya en octubre, no se hayan
cerrado las zonas de esparcimiento canino, ni se haya vuelto a saber más del
tema, ya que repito, me parece un gasto innecesario.
Una vez más sí que voy a criticar, y
ese es el motivo de este artículo, la ‘lentitud’, ‘dejadez’ u ‘olvido’ en el que
caen las promesas que desde la Administración o el Gobierno local, llámese como
se llame, se lanzan a los ciudadanos, al igual que hacía hace algún tiempo con
el tema de la publicación de los gastos de representación de la Alcaldía en la
web consistorial, prometida para mayo.
Aunque a mí me parezca un gasto
innecesario entiendo que habrá gente que saque a sus perros a pasear a esas
zonas y estén esperando a que las cerquen para poder estar un poco más
tranquilos y no tener que estar al pendiente todo el rato del perro.
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