No hace muchos días una fuente ligada
a las altas esferas de la empresa en nuestra región me comentó lo siguiente:
Telefónica (o Movistar, que ahora es lo mismo) pretende reducir aún más el
número de cabinas telefónicas en Asturias.
¿La justificación para ello? La de
siempre… Pues que ahora todo el mundo tiene su teléfono móvil desde el que
puede hablar en cualquier sitio y que hoy por hoy las cabinas no sean
rentables: el mantenimiento acaba siendo caro y lo que se recauda es
insuficiente para cubrir esos costes, con lo que de obtener ganancias ni
hablamos. Es algo en lo que anduvieron muy vivas las ‘nuevas’ compañías telefónicas,
que apenas se arriesgaron a invertir en cabinas (quitando Telecable, que sí
apostó más o menos por ello en Gijón y Avilés).
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| *Una cabina en San Pedro. |
Volviendo, a Telefónica, que nadie se
preocupe, que no por ello se va a ir a la quiebra. De hecho, lo que pierden con
las cabinas no debería ni de preocuparles, viendo lo que se embolsan a costa de
sus otros productos (fijos, móviles, televisión, internet…).
Sin embargo, parece que sí les
interesa acabar con esa pérdida y seguir deshaciéndose de cabinas telefónicas.
A riesgo de parecer nostálgico, me da
pena. Me da mucha pena que poco a poco nos vayamos quedando sin un elemento tan
presente en nuestras calles como la cabina telefónica. Estuve pensando y
echando cuentas y creo que en todo el casco urbano solo se conservan entre
siete y diez: una en Santa Marina, otra en el exterior de la Plaza de Abastos,
cuatro en la calle Aller, una en Carreño Miranda, y una en San Pedro (la más
antigua, pese a no contar con la puerta de entrada, y cuya fotografía acompaña
al texto de este artículo).
Quizás no sean rentables a ojos de la
empresa, pero no dejan de tener esa función ornamental. Son parte de la
decoración de calles y barrios, como pueden serlo los bancos o las papeleras. Y
no dejan de ser tampoco algo con función de servicio público, al alcance de
cualquiera que las necesite y tenga treinta céntimos, que me parece que es la
cantidad mínima necesaria para poder usarlas. De hecho, al hilo de esto, las
cabinas están consideradas servicio universal por el derecho comunitario.
Pero se están extinguiendo, poco a
poco… Doy un dato: en 2005 había 1.250 cabinas de Telefónica en Asturias. Diez
años después, quedan poco más de 670: la mitad menos.
Confío (aunque me temo que no será
así) en que ese rumor se quede en rumor y no acaben por dejarnos sin algo que
fue tan útil para muchas personas hace no muchos años.
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