25/9/15

REPORTAJE: Pasen y vean... El santuario de San Cosme y San Damián y la Casa de las Novenas

Tras recorrer, en anteriores entregas, el sanatorio y la farmacia de Bustiello y el Palacio de Camposagrado, recorremos esta semana cada palmo del santuario más conocido del concejo de Mieres: el santuario de San Cosme y San Damián, en Insierto.
Al igual que en las anteriores entregas, este es un reportaje cargado de fotografías. Como el espacio en Blogger es limitado, hemos optado por una presentación a través de Picassa, que hace que se muestren las imágenes como si de un Power Point se tratara, con pequeñas explicaciones de lo que se ve en cada una de ellas. Las presentaciones se inician haciendo clic en ellas y se recomienda, para su visionado, usar Mozilla Firefox o Google Chrome (desde Internet Explorer da algunos problemas).

San Cosme y San Damián nacieron en Egea (hoy, Grecia) en la segunda mitad del siglo III d.C. Médicos de profesión, ejercían sus labores de forma gratuita y con gran habilidad. De
*Los santos (en medio San Esteban) en su altar.
familia cristiana y bien posicionada, fueron víctimas de la persecución a los cristianos ordenada por el emperador Diocleciano. Murieron tras sufrir diversas torturas (latigazos, apedreamiento, se les lanzó al mar…) en el año 303 d.C. Tenían en torno a treinta años cuando ello ocurrió. Desde entonces, son venerados en distintos lugares del mundo.
En la segunda mitad siglo XVIII debe situarse la construcción del actual templo de San Cosme y San Damián, cuya autoría se atribuye al arquitecto Pedro Moñiz Somonte.
Sin embargo, el culto en la zona a estos santos se remonta a varios siglos atrás. De hecho, restos hallados en el santuario permiten hablar de presencia cristiana y culto ya desde los siglos VI y VII.
Tras varios robos, incendios y obras, así se ve, hoy por hoy, por dentro y por fuera, el santuario de San Cosme y San Damián:
  

Después de recorrer todos los espacios del templo, debemos destacar varias cuestiones:
-La iluminación. La falta de luz natural en el templo se suple con una gran lámpara y diversos focos de gran potencia que permiten contemplar hasta el más mínimo detalle.
-Los símbolos del martirio. Hoy en día sigue siendo posible contemplar varias pinturas, en la bóveda de la nave, hechas durante la construcción del templo. Una corona de flores, unas lanzas y unos látigos aún se pueden ver, pintados, en el techo del templo.
-Una torre, tres escaleras. La característica torre del santuario cuenta con dos escaleras, muy distintas. Una preciosa escalera de caracol, hecha en su totalidad de piedras enterizas, comunica la nave con el palco. Del palco al campanario se sube, en cambio, por una deteriorada escalera de madera. Ya en el campanario, una escalera de mano, de madera y apoyada sobre el larguero de las campanas, permite acceder al tejado. El peligroso hueco sobre el que se suspende esta última escalera ha hecho que haya quedado sin uso, utilizándose andamios cada vez que es necesario subir al tejado.
*Las campanas del santuario.
-Las campanas. El templo cuenta con dos campanas. Una, la grande, data de 1954 y se encuentra en perfecto estado. La otra, más pequeña, se encuentra oxidada. Se cree que fueron fabricadas a la vez, pero con distintos materiales, de ahí el óxido que presenta esta última. La diferencia de tamaño es algo normal en las iglesias (se dice que la grande llamaba a Dios y la pequeña espantaba al demonio).
-Un ‘armonium’ olvidado. El palco del santuario esconde un ‘armonium’ (un instrumento similar al órgano, aunque mucho más pequeño). Sin uso desde hace años, cuando se compartía con la iglesia de Cuna, permanece guardado, con el fuelle roto y bastante polvo, en el santuario.
-Tres altares. El principal, dedicado a San Cosme y San Damián y con la talla de San Esteban, del que hablaremos luego. En el transepto derecho se encuentra un altar, consagrado a la Virgen de la Inmaculada y que cuenta con diversas imágenes de otros santos, donados por una vecina de Insierto antes de morir. Entre ellos, encontramos a Santa Gema, a San Antonio, a la Virgen del Carmen… El transepto izquierdo alberga un altar dedicado a la Dolorosa.
*Vista del templo desde el palco.
-La talla de San Esteban. La Iglesia Católica obligaba a que, si se abría un templo dedicado a cualquier mártir, San Esteban fuera el titular del mismo. De esta forma, este templo sería en sus orígenes algo así como el santuario de San Esteban, San Cosme y San Damián. Era una especie de reconocimiento a San Esteban, primer mártir de la iglesia católica. En el santuario de Insierto se conserva una talla de San Esteban anterior a la construcción del templo actual. Descolorida, y algo deteriorada, se intentó restaurar hace un par de décadas. Sin embargo, después de ver cómo los restauradores habían hecho un gran tajo en la mano a la tall, el párroco, D. Manuel Roces, decidió cancelar el encargo y devolver al santo a su lugar.
-Una iglesia sin bancos. Desde hace quince años, el templo carece de bancos. Tres docenas de sillas de plástico hacen las funciones.
-De limosnas y ‘merchandising’. Así se sostiene, económicamente hablando, el templo.
-Cubierta renovada. Todo el tejado del santuario se renovó hace ocho años. En algunas partes, se utilizó teja nueva, mientras que en otras se aprovechó la que ya tenía.

Aprovechamos la visita para entrar en un edificio que se encuentra a dos pasos del templo… La Casa de las Novenas. Edificada a la vez, o poco antes que el santuario, es una casa rural asturiana, con portal ante la fachada, paredes de piedra, y amplios tejados que cobijaban un gran llar tradicional, una amplia sala como dormitorio de peregrinos y otras estancias menores. De titularidad eclesial, fue ocupada durante gran parte del siglo XX por tres hermanas (María, Teresa y Eulalia) que siguieron con la labor que habían desarrollando sus antepasados: cuidar el santuario.
Tras la muerte de Eulalia, ‘Lala’, en 1995, la casa permanece cerrada.
   
Nos quedamos con varios detalles…
-El molín, a la puerta. Un molino de desgranar se encuentra, bien conservado, a la puerta de la casa. Sus ruedas aún giran, aunque hoy en día solo sea un mero objeto decorativo.
*Alacena y mesa en el comedor de la casa.
-Todo tal y como lo dejó ‘Lala’. En la casa pueden verse los muebles que esta mujer tenía. Llama la atención una alacena, en la que pueden contemplarse los platos, los vasos y las fuentes que la mujer tenía.
-El llar. Aún se puede ver el espacio que ocupaba el llar, con una pequeñísima claraboya para dejar pasar la luz en una casa falta de ventanas.
-Utensilios de labranza. ‘Lala’ y sus hermanas, además de guardesas del santuario, tenían prados y ganado. Sobre la cocina, en un altillo, pueden verse ‘fesorias’, ‘gadaños’ y demás útiles del campo.

Agradecemos a D. Manuel Roces Orviz, párroco de Cuna y Gallegos, el que nos acompañase durante nuestra visita y nos explicara gran parte de las cosas que aquí se han señalado. Aprovechamos también para felicitarle por sus cincuenta años al frente de las parroquias del valle de Cuna.
Damos también las gracias a Sabina Menéndez, por habernos ayudado a la hora de concertar el reportaje.

6 comentarios:

Xurde dijo...

Llevo ya casi un cuartu d'hora leyendo y viendo esti reportaxe. Tengo que dabos la norabona. Un grandísimu reportaxe en el por lo menos a mí descubrísteisme unes cuantes coses que nun sabía del templu, como esa escalera caracolá de piedra que tien pa subir al palcu.
Muy bona tamién la parte de la casa de les Novenes.

De los que lleváis d'esti estilu, esti ye'l meyor.

Jose Ramón Viejo dijo...

Gran reportaje, muchas gracias

Felipe dijo...

Yo también os felicito. Muy buen reportaje y muy ameno.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho. Pero me surge una duda, ¿cómo mantienen esa casa cerrada? Podrían convertirla en algo tipo etnográfico, que atrayese más visitantes. Es una pena.

Aurora dijo...

Un reportaje que da gusto leer, ameno y didáctico. Yo también os felicito.

Anónimo dijo...

No sabía que San Cosme y San Damián no tuvieran absolutamente nada que ver con Mieres, ni con Asturias ni probablemente con España.