En los años 60 un sacerdote, don Nicanor Brugos, decidió suspender las procesiones de Semana Santa en solidaridad con los mineros, que vivían tiempos álgidos. Nadie se opuso. Y lo que fue una suspensión provisional, acabó quedando como una de las señas de la identidad religiosa del municipio: no hay procesiones de Semana Santa. Don Nicanor era muy unamuniano al defender la religiosidad desde la intimidad del individuo. Sin embargo, los tiempos han cambiado... y los curas, también. Hace un par de meses les escribí para comentar la lamentable tournée del arzobispo por distintas parroquias del concejo y hoy quiero hacer lo propio, como creyente cada vez menos practicante, con el circo que varios párrocos de nueva hornada montaron en torno al Corpus. Decidieron, para quien no lo sepa, organizar una procesión con mucha pompa, en la que trajeron un palio de una hermandad ovetense, tirado por una veintena de personas, para sacar a procesión el Corpus Christi. Por si fuera poco, de ...
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