Con ocasión del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se tiende a hablar de los avances que las mujeres han conseguido en el plano laboral, especialmente a lo largo del último siglo. Avances logrados, en buena medida, gracias a mujeres como Florentina Suárez, cuya historia rescató Jaime Huelga a principios de los 90.
Florentina era natural de Tablao de Mieres, donde nació en 1919. El inicio de la guerra civil la sorprendió siendo joven y despobló de hombres su aldea natal. "Los hombres capacitados estaban unidos a los frentes de lucha […]. En el pueblo solo los ancianos y las mujeres en plenitud de facultades –totalmente las jóvenes– laboraban con denuedo por la supervivencia de los hogares", explica Huelga en su relato. La marcha de los hombres llevó a las mujeres a buscarse el sustento en la mina: "tomaron las picas o regaderas, y cual centuriones romanos se lanzaron a la conquista de la hulla, desafiando temerosamente a la sorprendente mina", añade Huelga.
Entre esas mujeres que se fueron a Mariana a pedir trabajo se hallaba Florentina. En la mina trabajaron una temporada sin sobresaltos. Un día, Florentina se ofreció a cubrir la labor de una compañera, que "no podía dar cuenta de uno de los macizos allí presentes". En plena faena, una piedra de grandes dimensiones arrolló a Florentina y apagó la luz con la que trabajaba, la única que la empresa había entregado al grupo de mujeres. "Cuando llegaron del pueblo a rescatar a Florentina, su cuerpo era ya cadáver: había sido asfixiada por la grande piedra de carbón que la aprisionó contra el hastial. Así lo certificó el doctor don Ramón García, que era médico de cabecera de los habitantes de aquellos lugares. El galeno manifestó, asimismo, que de haberse prestado en su debido momento los perentorios auxilios a Florentina, esta no hubiera fallecido".
La muerte de Florentina se produjo el 20 de mayo de 1938. Contaba con 19 años. Apunta Jaime Huelga que su muerte "conmovió a cuantas personas conocían o no a Florentina Suárez. Hubo quien dijo que hasta los mismísimos pájaros cesaron sus trinos". La tragedia no fue para menos.
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«La intrepidez de una mujer», de Jaime Huelga, en Anuario San Juan 1996. Mieres, ed. Casino de Mieres. Ilustración de Garrido.


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