ÁLVAREZ OPINA: Calles con nombre de mujer

Hay anuncios que son un tanto desafortunados por el momento en que tienen lugar. El 26 de febrero, el Pleno acordaba dar nuevos nombres a distintos edificios y espacios públicos. Nombres de personas estrechamente vinculadas al concejo. Nombres que, pese a la cercanía del 8M, fueron mayoritariamente masculinos.


La Escuela de la Música llevará el nombre de Víctor Manuel; la Plaza de la Estación del Vasco, la de Gustavo Losa; el polideportivo de Oñón, el de Ricardo Hevia; el de Returbiu, el de Juan Luis Fernández; el área recreativa de La Teyerona será el área recreativa de Berto Barreo; el puente Siana será puente Huelga del 62 y el ambulatorio norte, si el Principado lo permite, será el ambulatorio José Ramón Curto. Solo el salón de actos del ateneo de Turón tendrá nombre femenino, el de Dolores Valdés.
Sí, resulta sorprendente hallar tanto varón y tan poca mujer. Es curioso también que, en la mayoría de los casos, los homenajeados hayan fallecido. Siempre defenderé que los homenajes hay que hacerlos en vida. Recuerdo, al respecto, una petición en Change.org para que María Luisa García tuviese una calle en Mieres, cuando la entrañable cocinera aún gozaba de buena salud. No salió adelante. Tampoco se le otorgó nuevo emplazamiento a un nombre, el de una grande de la canción asturiana, Diamantina Rodríguez, después de que el museo de la tonada cerrase sus puertas y se diesen otros usos al edificio que lo albergaba. En el plano de la literatura, aún estamos a tiempo de homenajear a Lourdes Álvarez y a Montse Garnacho. Si nos vamos a las ciencias, quizás hubiera sido interesante que, en este proceso de adjudicación de nombres, alguna de las calles del entorno del campus llevase el nombre de Asun Cámara, directora de la Escuela Politécnica de Mieres durante más de una década y firme defensora del campus de Barredo. Quizás también hubiera sido el entorno ideal para dedicar una calle o un espacio a las mujeres mineras, muchas de las cuales rompieron barreras en un sector dominado por los hombres.
Pocos días después de anunciarse los nuevos nombres, se planteó al Ayuntamiento, desde el colectivo Y les cames sin facer, que Conchi Suárez, destacada folclorista y activista cultural, tuviese una calle en Mieres. El colectivo Y les cames sin facer, del que Conchi Suárez formó parte, ha pedido que se rebautice la calle Fini Suárez, hermana de Conchi, como calle Conchi y Fini Suárez. Comparto totalmente el homenaje, pero considero que Conchi debería tener su propia calle, desligada de la de su hermana. Y que a escasos metros de esta se encuentra un pequeño jardín sin nombre.
En la actualidad, solo seis calles del concejo tienen nombre de mujer. El Pleno acordó, hace casi una década, con Aníbal Vázquez al frente del Consistorio, dar prioridad a las mujeres a la hora de bautizar o rebautizar espacios públicos. La idea era tener más presencia femenina en las denominaciones de calles, parques, jardines y edificios públicos. A una década vista, la idea era esa.
Álvarez

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