PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: María Teresa Junquera

Ser mujer era, hace un siglo, algo incompatible con el deseo de ser médica. Sin embargo, los deseos, por mucho que se aplacen, acaban por cumplirse. Fue lo que le sucedió a una de las más insignes doctoras de Mieres: María Teresa Junquera Ibrán.


Nuestra protagonista vino al mundo en La Rebollá el 1 de octubre de 1890. Fue la segunda hija del matrimonio de Buenaventura Junquera y María Ibrán, que un par de años antes habían sufrido la pérdida de la primera, siendo apenas una bebé. María Teresa heredó su nombre.
Nieta de Jerónimo Ibrán, Teresa creció en el ambiente industrial de Fábrica de Mieres, que contemplaba desde el chalet de los ingenieros, en el que vivía la familia Ibrán. El elevado nivel cultural de la familia propició que Teresa fuese una niña inquieta, que ya desde joven tuvo claro que quería estudiar Medicina. Sin embargo, en su familia se opusieron tajantemente a ello, y es que ni sus abuelos paternos, ni la viuda de Jerónimo Ibrán, ni su propio padre consideraban apropiado que una señorita se convirtiese en médica. Decidida a alcanzar sus sueños, en 1910 se fue a estudiar a Francia, donde vivía su tía Catalina Ibrán. Allí obtuvo en 1911 el título de enfermera de la Cruz Roja. Tras un tiempo en Chile acompañando a su padre en un viaje de negocios, en 1917, ya de vuelta en Mieres, obtiene el título de Bachiller, que le permite instalarse en 1918 en París para trabajar de enfermera durante tres años. En 1921, con sus abuelos ya fallecidos, regresa a Mieres y se matricula en la facultad de Medicina del hospital San Carlos, en Madrid. Allí se licenció en 1926, con la especialidad de Puericultura. Tras varias estancias en París y Londres, en 1934 regresó a Asturias y abrió un consultorio en Oviedo, junto a una buena amiga de la facultad, Matutina, hermana de Alejandro Casona. Su nombre comenzó a tomar fama a raíz de la revolución de octubre de 1934, en la que prestó auxilio a centenares de heridos. En 1935 decidió trasladarse a Madrid con su hermana María Jesús. Allí fue nombrada directora del Orfanato de El Pardo. Eran tiempos convulsos, en los que se armó de valor para ayudar a evacuar a centenares de niños por Valencia, con rumbo a Francia, donde se instaló.


Soltera y sin hijos, en 1952 decidió fijar su residencia en Valdemoro, Madrid, en una casa que había comprado conjuntamente con su hermana María Jesús y el marido de esta. Allí siguió pasando consulta y desarrollando una labor de investigación que le otorgó una gran fama en el ámbito científico. En Valdemoro falleció el 3 de diciembre de 1981, a los 91 años de edad.
Quienes la conocieron destacaban su afición a la lectura, su facilidad para aprender idiomas y la generosidad para con los demás, de esta mierense cuya biografía ha sido ampliamente estudiada por universidades como las de Alicante o Barcelona.

Ilustran esta entrada dos fotografías de María Teresa Junquera extraídas del artículo «A las mujeres coraje», publicado en el Quadern Cultural Prímula, nº 11, de la Universitat d'Alacant, en diciembre de 2010.

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