La inteligencia artificial ha llegado para quedarse y su empleo se está generalizando hasta en ámbitos como la política. En Mieres, sin ir más lejos, los partidos de la oposición ya han empezado a tirar de la IA para poner de relieve distintas cuestiones.
Un ejemplo de ello es el que tienen sobre estas líneas, una creación con inteligencia artificial que el Partido Popular ha empleado para criticar las dos fallidas licitaciones de las nuevas piscinas municipales de Vega de Arriba e insinuar que la gestión de los plazos y del asunto en general tiene una estrecha conexión con los comicios municipales de 2027. Más allá del fondo del asunto, la IA ha permitido a los populares crear, en cuestión de minutos, una ilustración que aúna crítica y sátira, con un puñado de indicaciones o prompts que parten de un trasfondo concreto, el de las piscinas, y lo extrapolan a un universo ficticio, con un alcalde que en nada se parece a Manuel Ángel Álvarez y una serie de personajes creados según el parecer de ChatGPT, Gemini, Copilot o la herramienta que hayan usado.
Otro ejemplo, esta vez creación del PSOE mierense, es el que pueden observar aquí arriba. Una persona con un grueso abrigo entra en las instalaciones de la piscina municipal de Vega de Arriba. Los socialistas denunciaban así, también con crítica y sátira, el problema en el termostato del agua que hizo que muchos usuarios y usuarias se quejasen del frío que pasaban en las actividades que se llevan a cabo en la piscina climatizada.
Como todo, la IA en política tiene sus pros y sus contras. Es evidente que el mensaje que se quiere trasladar va a llegar más rápido a los receptores que si el político de turno graba un vídeo y se dedica a dar explicaciones. En una época gobernada por la inmediatez, una imagen sorprendente dice más y alcanza a más público que un vídeo de un minuto de duración. Lo mismo cabe decir de un texto, unas fotos convencionales o cualquier infografía estándar.
Sin embargo, la IA está presente en tantos ámbitos que se corre el riesgo de saturar a los receptores. Pienso que es lo que, más tarde o más temprano, acabará ocurriendo. Quizás esos receptores se queden también con una idea que les cause rechazo: la falta de creatividad de quienes acuden a la inteligencia artificial para, en este caso, verter críticas sobre esos dos asuntos.
Sea como fuere, es innegable que la IA ha entrado ya en política y que ha llegado para quedarse. Los comicios municipales de 2027 prometen mucha inteligencia artificial. Es un recurso barato y más o menos bueno del que tirarán todos los partidos, máxime aquellos que quieran captar electores a través de internet. No me extrañaría en absoluto que en un año estemos comentando un programa electoral hecho por IA o cualquier folleto elaborado por ChatGPT.
ELCARABA


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