A finales del siglo XIX Mieres tenía
una extensión que iba desde Oñón hasta La Villa. La mayor parte de las casas se
situaba al pie de la carretera Gijón-Adanero (hoy calles Oñón, Teodoro Cuesta y
Ramón y Cajal). Desde esa carretera hasta el río Caudal no había más que
tierras, una vega fértil y llana.
La llegada del ferrocarril puso en
peligro esa vega, ya que los planes de la ferroviaria pasaban por atravesarla.
Los mierenses lucharon para salvar sus tierras y lograron que las vías al otro
lado del Caudal (tal y como están hoy en día). Sin embargo años después los
ferrocarriles mineros acabaron por atravesarla y la construcción en esas
tierras comenzó poco a poco a acabar con la vega.
La calle La Vega como tal recibe este
nombre desde 1982. Anteriormente fue conocida como calle Capitán Galán
(1931-1937) y calle Conde de Guadalhorce (1937-1982).
La Avda. de Sama recibió desde 1909
hasta 1937 el nombre del Capitán Suárez, pasando a llamarse en 1937 c/ General
Mola, una figura clave en la preparación del golpe militar de 1936 y fallecido
en accidente aéreo. En 1982 se la bautiza con su nombre actual.
Por su parte, la calle Oñon de hoy en
día recibió el nombre de calle Catorce de Abril en 1931, en honor al día en el
que se proclamó la Segunda República de la historia de España. En 1937, como
ocurriese con aquellas calles de nombre asociado al socialismo o al
republicanismo, se la rebautiza como calle Onésimo Redondo, dirigente
vallisoletano de la Falange muerto en 1936.
Ese sería su nombre hasta 1982 cuando
el Ayuntamiento decide llamarla calle Oñón, nombre tradicional del barrio que
recorre.
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