CRÓNICA NEGRA MIERENSE: Año Nuevo trágico en La Rebollá (1992)

El estruendo de un tiro ponía en vilo a los vecinos de La Rebollá en la fría tarde del 1 de enero de 1992. En las proximidades de una de las casas del pueblo yacía gravemente herido Eugenio, un hombre de 47 años que mantenía una relación sentimental con la dueña de la vivienda. El hijo de esta, José Enrique, de 28, le había disparado con una escopeta desde la ventana de su habitación. El propio José Enrique y otros vecinos acudieron a auxiliar a Eugenio y a facilitar su traslado al Álvarez Buylla. Minutos después de llegar al hospital, Eugenio murió. Presentaba una herida de bala en el tórax que comprometía varios órganos vitales y nada se pudo hacer por su vida. José Enrique fue detenido en el hospital por la Guardia Civil y sin oponer resistencia alguna.
Los hechos se prestaron a numerosas teorías por parte de los vecinos y de la prensa durante las semanas posteriores. Casi dos años después, en noviembre de 1993, se celebró en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo el juicio contra José Enrique. La sentencia, que se dio a conocer el 21 de diciembre de 1993, declaró probado que aquel día de Año Nuevo, José Enrique estaba en su cuarto cuando escuchó cómo Eugenio insultaba y maltrataba a su madre, una actitud que la Fiscalía tildó de “frecuente”. El joven salió de la habitación y se topó con Eugenio golpeando a su madre con un  palo de fregona. Trató de que parara, pero Eugenio, lejos de ello, fue a la cocina y volvió con un cuchillo de gran tamaño con el que amenazó a José Enrique y a su madre. José Enrique regresó a su habitación y “en medio de una crisis nerviosa”, cargó una escopeta de caza. Al escuchar a Eugenio fuera de la casa, se asomó a la ventana y le disparó.
La acusación particular solicitaba para José Enrique 28 años de cárcel, al considerarlo responsable de un delito de homicidio. La Fiscalía también lo calificaba de esa forma, aunque añadía las eximentes de trastorno mental transitorio y arrepentimiento espontáneo para pedir 14 años de prisión para José Enrique. Su abogado insistía en que la muerte de Eugenio había sido un accidente, fruto de las circunstancias, y que por ello su cliente debía ser absuelto. Finalmente el tribunal condenó a José Enrique a seis años de prisión como responsable de un delito de homicidio atenuado por las circunstancias de trastorno mental transitorio –“presentaba un estado de arrebato”, señala la sentencia– y por el arrepentimiento y la colaboración posterior que mostró.
Así se cerraba un crimen que hizo que 1992 comenzase de manera trágica en La Rebollá.

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