Estamos de vuelta, para seguir
hablando de Mieres y créanme que tengo mucho que contarles, porque he
aprovechado este atípico verano para recorrer el concejo de punta a punta, como
nunca antes lo había hecho. Es lo bueno de haber tenido vacaciones y no haberme
atrevido a salir de Asturias por el coronavirus.
Paradójicamente, empiezo temporada
volviendo a un lugar del que hablaba un lector en la última entrega, a finales
de julio: la Escuela de Formación Cárnica. Fran, me parece que se llamaba aquel
lector, había escrito a esta web para comentar el caso de una locomotora
abandonada y un tanto particular en las proximidades de Sueros. Cuando leí
aquel artículo recordé la de años que hacía que no iba yo hasta Sueros, estando ahí al lado, así que un día por la
tarde cogí la mochila y a mi pareja y nos fuimos dando un paseo hasta allí,
para volver luego por el paseo fluvial. A lo que iba, entre Los Pares y Sueros
tratando de ver la locomotora, descubrimos algo que nos llamó mucho la
atención, el estado en el que se encuentra la Escuela de Formación Cárnica, con
los accesos tomados por la maleza, los cristales bastante sucios, y unas
banderas enredadas entre sí y totalmente desteñidas.
"¿Aquí sigue habiendo cursos de
FP?", me preguntó mi pareja. No le supe responder. Es cierto que la crisis
sanitaria obligó a cerrar los centros de formación en marzo, pero un edificio
no se deteriora tan rápido ni crecen árboles en su acceso en poco más de tres
meses. De vuelta a casa, tiré de Google para informarme y seguí como estaba. En
webs no oficiales que se ocupan de la FP siguen haciendo referencia a este
centro y a las enseñanzas que impartían.
Sin embargo, la web de la Fundación
Asturiana de la Carne, su responsable, está inoperativa (www.fundacionasturianadelacarne.com) y también lo está la web de la
Fundación Tecnológica y Formativa en Alimentación (www.futeca.es), la división formativa de la
Fundación Asturiana de la Carne, que se define en la web de un consocrio
empresarial como "una fundación sin ánimo de lucro, de naturaleza
permanente y carácter privado". Buscando respuestas, llamé al teléfono que
figura en esas webs y nadie me atendió, claro, que si el centro está cerrado, es
normal que no haya nadie, lo que no es tan normal es que estuviera cerrado y
así como lo ven en las imágenes en pleno periodo de matrícula para este tipo de
formación.
No sé, son indicios que no invitan precisamente
al optimismo. Ojalá sea la crisis del coronavirus lo que ha hecho que el
edificio esté como está, aunque lo del coronavirus no explique que las webs de
la fundación responsable directamente ya no existan. En cualquier caso, da pena
ver que un edificio que costó 1,5 millones de euros de fondos mineros esté tan
abandonado, máxime teniendo en cuenta que acaba de cumplir trece años, pues
comenzó a recibir alumnos en septiembre de 2007, aunque se inauguró
oficialmente en febrero de 2008.
Insisto, ojalá esté pecando de
alarmista y todo esto se deba a la crisis sanitaria y no ha que se nos ha
quedado sin actividad un edificio tan amplio, tan bonito, tan nuevo y tan caro
como este.
Álvarez


Comentarios