Vivimos, otra vez, una época complicada por culpa de ese bichito llamado coronavirus. Igual es que peco de observadora, no lo sé, pero desde que comenzaron a desconfinarnos he vuelto a ver muchos alojamientos improvisados, de personas que tienen poco o nada, que duermen a la intemperie, o casi, entre cartones, y malviven pidiendo limosna.
En las últimas semanas he descubierto varios de esos dormitorios a la intemperie, o casi, en el entorno del puente La Perra, en el del puente Siana, en los alrededores del Visiola Roldán, bajo el puente de la autovía en Fábrica Mieres, en La Peña…
Y ojo, esto que ejemplifico con Mieres se ve en Oviedo y se ve en todas las ciudades.
El coronavirus ha sido un mazazo brutal para gente que estaba ya al borde de la exclusión social. Tenemos que demostrar que a solidarios no nos gana nadie y tenderles una mano, a través de asociaciones como Cruz Roja, Cáritas o Amicos. Es terrible imaginarse durmiendo a la intemperie, con el único calor que proporcionan un par de cartones, y con suerte alguna manta, a expensas de las inclemencias meteorológicas y de lo que puedan hacer o dejar de hacer los vándalos.
Con la crisis económica del 2008 demostramos que, por muy mal que nos vayan las cosas, seguimos siendo solidarios. En esta, que dicen que es todavía peor, por la parte sanitaria que le toca, tenemos que volver a hacerlo. Colaboremos con estas personas a través de esas y otras asociaciones. Puede que un poco no haga mucho, pero muchos pocos pueden hacer grandes cosas.
Rosa Lorenzo
(Mieres)
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