Durante décadas, un arroyo atravesó el barrio de Santa Marina procedente de La Mayacina. Este arroyo, popularmente conocido como La Canal, se dejaba notar en la calle del mismo nombre y en la actual calle Río Nalón, con un cauce hormigonado que transcurría entre la acera y la carretera.

El arroyo, que llegaba a las calles antes mencionadas desde la Severo Ochoa, se convirtió en un riachuelo subterráneo a comienzos de siglo, tras ser enterrado su cauce.

De las aguas sobre las que hoy circulan y estacionan numerosos vehículos solo queda un testimonio visible, la desembocadura de La Canal en el río Caudal.
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