De poco sirve querer hacer de Mieres una ciudad moderna y amiga de los usuarios de la bicicleta si se acometen actuaciones como esta por la que os escribo.
La calle del colegio Llerón-Clarín fue repintada hace poco, en diciembre, más o menos. Como sabréis y sabrán vuestros lectores, esta calle contaba desde 2012 con un carril bici bastante mal diseñado, sí, pero que permitía circular a los ciclistas por un espacio propio entre la rotonda de La Guareña y la pasarela que conduce al paseo fluvial. Era un carril bastante ancho, aunque, insisto, mal diseñado, porque circulaba en paralelo a los coches aparcados y no, como hubiese sido más lógico, junto a la valla del colegio. Con el repintado de la calle el carril bici ha desaparecido, literalmente, porque se han encargado hasta de borrar las señales que indicaban que por allí se podía pasar en bici.
En septiembre os escribí para pedir que en Mieres se apostase por los puntos de mantenimiento y limpieza para bicicletas que ya se dejan ver en Llena, Riosa, Aller y otros concejos asturianos. En su momento no me di cuenta, pero quizás sea pedir demasiado a un concejo en el que ni tan siquiera se apuesta por los carriles bici. Es de risa pensar que el último Gobierno de Luis María García diseñó un carril bici por la calle Valeriano Miranda en el que apenas entra una bici y que parece diseñado para matar ciclistas más que para ayudarles a moverse. Solo se salva el último tramo, el que circula por la acera de Gonzalo Gutiérrez Quirós, ese que casi ningún peatón respeta. La llegada de Aníbal Vázquez trajo una propuesta de carril bici entre La Villa y el polígono de Gonzalín. No se pudo hacer: la propuesta contemplaba dividir la pasarela verde de Vega de Arriba en dos, mitad para peatones, mitad para ciclistas. Protestaron los vecinos de El Requexau y La Fonda y el Gobierno no solo se acobardó en sus planes, sino que también prohibieron circular en bicicleta por la pasarela. Toma ya, menudo cambio de ideas. Su único punto a favor del uso de la bici fue señalizar los paseos para permitir la entrada a ciclistas, respetando a los peatones y yendo a una velocidad máxima de 10 kilómetros por hora, lo que está genial para niños que van con sus padres, como es mi caso a veces. Es una pena que en once años de IU esto sea lo único que se ha hecho a favor de la bicicleta y que en nada hayan quedado aquellos concursos para diseñar un carril bici y un Mieres más moderno impulsados por el Campus, en colaboración con el Ayuntamiento. Lo único que se hizo, en lo que a carriles bici se refiere, fue un carril bici un poco más ancho que el de Valeriano Miranda sobre el puente Siana, y que hoy está parcialmente inutilizable por culpa del golpe que llevó el puente hace más de tres años y que sigue sin arreglo.
Ojalá la próxima vez que os escriba sea para celebrar que el Consistorio ha comenzado a tener en cuenta a los ciclistas o para comentar alguna noticia sobre el diseño de algún nuevo carril bici. Ojalá que no sea para lamentar la pérdida de otro carril, aunque viendo cómo están las cosas, no lo descarto.
Joaquín Fernández
(Mieres)
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Comentarios
Que yo como conductor tenga que acatar las normas de tráfico, y durante mi conducción tenga que ver cómo los ciclistas (mayoría, vuelvo a repetir) se las saltan... es que dan ganas de no tenerlos en cuenta a la hora de conducir.
Estoy cansado de respetar el metro y medio (ahora más) cada vez que tengo que adelantarles, cuando ellos tienen la obligación de ir como máximo en columna de a dos, y les da igual ser tres que cinco... los ves circulando en paralelo y ocupando todo el carril, cuando están obligados a circular por su lado derecho.
También estoy cansado de respetar el espacio de separación legal, y ellos adelantarme por la derecha (sin respetar dicho espacio) cuando la circulación se vuelve más lenta. ¿Acaso yo tengo que respetar la separación y ellos no? ¿Acaso me pueden adelantar por la derecha sin miramientos, cuando ahora es más que factible que circulando por vía urbana yo no pueda exceder de 30km/h, y ellos van a la que les da la gana, adelantándome por supuesto? Me ha pasado muchas veces entrando por Mieres Sur, y adelantándome (¡por la derecha!) a la altura de La Villa.
Es más: una vez paré precisamente en el paso de peatones que hay ahí en La Villa, donde la Paraxuela, porque estaba un señor mayor esperando a que alguien le permitiese pasar, y el ciclista casi se lo come porque me adelantó una vez yo parado y el señor cruzando delante mío.
Por desgracia, escenas así puedo contar unas cuantas, y casi siempre en pasos de peatones. Recuerdo hace años una vez con mi hijo pequeño que nos disponíamos a cruzar en un paso de cebra, cuando un ciclista decidió no dejarnos pasar (quedando nosotros en medio del paso). Como comprenderás, mi primer impulso fue pegarle una patada según se cruzó por delante nuestro, y encima todavía después denunciarle por atropello. Por suerte, mantuve la mente fría y a última hora desistí de mi impulso, pero era lo que se merecía. ¿Qué hubiese pasado si mi hijo no lo llevase de la mano en ese momento?
De los semáforos en rojo ya no lo menciono porque es de traca. Voy a tener que leerme el código de circulación otra vez, que seguro han añadido un anexo desde que yo me saqué el carnet, en donde debe mencionar que el semáforo es solo para vehículos de más de dos ruedas...
Como digo, los ciclistas siempre están protestando por sus derechos, pero son muy pocos los que se los merecen... y pagan justos por pecadores (como todo es esta vida). Pero aún les queda mucho que aprender en este sentido, como para querer equipararse a otros países que nos dan mil vueltas en ese aspecto.
Y ya para finalizar, no sé puede pretender tener un carril-bici en un pueblo como el nuestro, en donde apenas hay espacio para delimitar un carril de circulación y otro de aparcamiento, como para encima querer meter con calzador uno de color rojo. Da la risa ver cómo hay dos carriles habilitados en Carreño Miranda (cuando apenas y coge un vehículo pesado por ambos), o cómo han añadido un nuevo carril de aparcamiento al principio de la calle Numa Guilhou (a la altura del hotel), que cada vez que se cruzan coches se rozan los espejos.
¿Y todavía pretendeis añadir carriles-bici al resto de arterias mierenses? Esto no es Gijón, por favor!