PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Paulino Posada

A Mieres se vinculan grandes periodistas de nuestro tiempo como Juan Ramón Lucas o Juan César Herrero. Quizás alguno de ellos se inspiró profesionalmente en el protagonista de esta entrega, un hombre polifacético, que ejerció el periodismo combinado con disciplinas como la filosofía, la literatura o el arte. Hablamos de Paulino Posada.

Posada, en la contraportada de uno de sus libros

Paulino González Posada, más conocido como Paulino Posada, nació en Mieres el 25 de junio de 1921. Niño y adolescente inquieto, su familia lo apoyó para que, tras estudiar Bachillerato en Oviedo, se trasladase a Madrid para ingresar en la Escuela Oficial de Periodismo. Lo hicieron convencidos de su valía, tras publicar diversos artículos en La Voz de Asturias entre 1943 y 1945. Fue precisamente en este último año cuando se trasladó a Madrid, donde se graduó como periodista en 1948.
Sus inicios profesionales lo llevaron hasta diarios como Región o Heraldo de Aragón, que le permitieron curtirse y llegar a ser, a comienzos de los años 50, redactor-jefe y subdirector del Diario de Las Palmas, con sede en Gran Canarias. Su talante y buen hacer periodístico le permitieron convertirse, en 1956, en miembro del gabinete de prensa de la embajada de Estados Unidos en Madrid. Su nuevo puesto no lo apartó de los diarios, ya que siguió colaborando con la Gaceta Ilustrada, ABC o Índice, entre otros títulos.
Apasionado de las humanidades, fue un ponente habitual en las conferencias que sobre filosofía se pronunciaban en el Centro Asturiano de Madrid y en el Ateneo de la capital a lo largo de los años 60, 70 y 80. También fue un asiduo de la Peña Palau, organizada en torno al café con el mismo nombre que tuvo una gran actividad cultural en los años 60. Gracias a ello le fue encomendado el prólogo de la Guía poética de Mieres, que el poeta Luis Aurelio Álvarez publicó en 1969.
Todo ello lo compaginó con una notable labor literaria, en la que se enmarcan títulos como el ensayo La esfinge sin secreto (Sedmay, 1976); la obra de teatro juvenil La máquina automática (Doncel, 1971), o el libro de cuentos La solución y otras historias (Prensa Española, 1969).
Tras dejar su cargo en la embajada, se dedicó a la crítica artística en publicaciones como Nivel y en 1970 se convirtió en director de Selecciones Internacionales de Caza y Pesca. Animado por su sólida trayectoria en medios de comunicación, en marzo de 1986 fundó La Tarde de Madrid, un diario regional del que fue director hasta el 7 de julio de aquel mismo año. Un conflicto con la empresa editora lo llevó a dimitir. Con 65 años recién cumplidos, decidió centrarse en colaboraciones con distintos medios.

Portada de La solución y otras historias

Un infarto acabó con la vida de este periodista el 1 de octubre de 1994, cuando contaba 73 años. "Mi amigo Paulino, inteligente y de talante ingenuo y bondadoso, era hombre de raras doctrinas y vida un tanto bohemia", recordaba tiempo después el también periodista Rufo Gamazo, compañero de promoción de Paulino Posada.

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