En el otoño de 2013, hace ahora una década, el caso Goncesco hacía correr ríos de tinta. Después de años de pleitos, la justicia ordenaba al Ayuntamiento expropiar tres parcelas propiedad del Goncesco.
En 1982 el Consistorio recalificó tres parcelas –la del antiguo Sinagua, la de la discoteca La Pista y una tercera, en Vital Aza– como suelo para equipamientos. Esas parcelas no eran propiedad municipal, sino privada, y estaban en manos de una constructora, la ya citada Goncesco. Dada su nueva calificación, la constructora solicitó en 1991 su expropiación forzosa, al no poder destinarlos a la construcción de vivienda. En octubre de 2013 el Tribunal Supremo obligaba al Consistorio a expropiar las parcelas.
Si bien en un primer momento se habló de dos millones de euros, el Ayuntamiento acabó pagando algo más de tres sumando un primer pago en 2014 y otro en 2015. Fue una cifra sustancialmente inferior a la que demandaba la constructora, que en 2014 cifró en 8,5 millones el valor de sus solares. A comienzos de 2016 rebajó sus estimaciones hasta los 5,5 y acudió nuevamente al Supremo para intentar obtener tal cantidad.
Las parcelas corrieron diversas suertes. Las de la calle La Pista y el antiguo Sinagua se convirtieron en aparcamientos. Si bien en marzo de 2017 se filtró que serían aparcamientos de pago, al final se integraron en la zona azul gratuita existente en distintas calles del casco urbano. Mientras que el de La Pista cuenta con 36 estacionamientos, el de Sinagua ofrece 49. En el primero se invirtieron 115.621,55 euros, en tanto que el segundo se construyó con 84.501,43, financiados, en ambos casos, en un 80% a través de fondos FEDER.
La parcela de Vital Aza sigue como estaba hace una década.




Comentarios
Y Vital Aza sigue siendo un solar.
¿Nombre del lumbreras que promovio esa expropiación?