Muchas veces un lugar anodino puede convertirse en el mejor de los soportes gracias a cualquier detalle que se le coloque. Este que voy a contarles es un buen ejemplo de ello.
Aclaro que me remito a lo que me han contado no fuentes directas, sino secundarias. Todas ellas coinciden en señalar que hace un tiempo apareció colgado en un poste situado en las inmediaciones de El Poliar el cuadro de una joven con apariencia decimonónica. Una acuarela o copia de acuarela enmarcada en dorado y negro.
Hubo quien fue más allá y me explicó que este cuadro estaba por ahí tirado, para que lo llevase la basura, y alguien decidió colgarlo. No sé hasta que punto sea real esto último.
En cualquier caso, mi aplauso para quien lo ha hecho posible. Es muy interesante experimentar la sorpresa que genera el cuadro en quien lo ve por primera vez. Incluso yo, sabiendo que estaba allí, me sorprendí al verlo. Nadie se espera que en un cruce, en un poste de la luz, vaya a haber un cuadro. Y lo hay. Y es más, queda francamente bien. En su conjunto, el cuadro armoniza bien con el entorno, marcado a un lado por viviendas y, a otro, por antiguas casonas.
La lluvia de las últimas semanas no ha hecho mella aún en el retrato de esta señorita morena, con capota o caperuza y un vestido verde con un cuello que recuerda a lo que hoy conocemos como cuello bobo. Si se ha salvado esto de ir a la basura, estupendo.
Ojalá vayan apareciendo más cuadros por ahí, colgados, siguiendo el estilo de este. No hacen mal a nadie, siempre que se coloquen en soportes públicos, y nunca está de más regalar a la vida, a nuestro día a día, un poco de color, un poco de arte.
ACTUALIZACIÓN POSTERIOR En la mañana del 1 de diciembre el cuadro apareció destrozado.
Álvarez

Comentarios
Ye lo que hay, como se suele decir.