La parroquia de Lloreo cuenta con una extensión de algo más de 10,5 kilómetros cuadrados en los que se localizan medio centenar de aldeas, caseríos y lugares como el que protagoniza esta entrega, EL PORRÓN.
En la entrada de La Perea, antes de pasar las vías del tren, se encuentra este lugar, que cuenta con entidad administrativa propia. Dos viviendas, una bien conservada y otra segunda en ruinas, conforman este lugar, que dista unos cuatro kilómetros de Mieres y poco más de cien metros de La Perea.
EL PORRÓN es paso obligatorio si se enlaza el paseo fluvial con la senda verde de Lloreo. Una carretera une ambas sendas, una carretera llana y sin mayor dificultad que los sustos que pueden provocar los trenes, ya que en paralelo a ella se encuentran las vías de Renfe y Feve.
Un paseo recomendable por la zona puede constituirlo esa opción que acabamos de darles: enlazar la senda fluvial desde Ablaña con la vía verde de Lloreo. El sol, las vistas y los paisajes están asegurados.
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