El 29 de febrero de 2004 la Guardia Civil interceptaba en Cañaveras, Cuenca, una furgoneta-bomba preparada por ETA. Dentro de ella se hallaron varias fotografías, entre las que figuraba una de la locomotora situada en la calle Manuel Llaneza, en el entorno de la antigua estación de El Vasco.
Las conexiones de los atentados del 11-M con Asturias no hicieron sino aumentar la teoría de que aquella furgoneta-bomba tenía algún tipo de vinculación con los atentados. La casualidad quiso que en la furgoneta viajasen Gorka Vidal e Izkur Badillo, dos etarras que en diciembre de 2002 habían hecho explotar en Santander un coche-bomba robado en la misma calle de Avilés donde vivía el exminero José Emilio Suárez Trashorras, quien proporcionó los explosivos a los autores de los atentados.
El vínculo entre la fotografía, ETA y Trashorras parecía claro. Así lo aseguró Ignacio Astarloa, secretario de Estado de Seguridad en el Gobierno de Aznar. Nunca se esclareció, pero han sido varias las voces que apuntaron que él fue el encargado de ordenar investigación que se llevó a cabo en Mieres, pocos días después de los atentados. La Voz de Asturias del 16 de marzo de 2004 informaba de que "a numerosos vecinos de Mieres les enseñaron las fotografías de dos etarras y la imagen de la locomotora […] además, se estuvo buscando la posibilidad de un piso franco". La investigación volvió a salir a relucir en la comisión del 11-M, en noviembre de 2004. El diputado popular Jaime Ignacio del Burgo insistió nuevamente en conectar ETA con Mieres y a su vez, con Trashorras y el 11M. La Jefatura Superior de la Policía de Asturias salió al paso de sus declaraciones y negó cualquier investigación en Mieres relacionada con un posible piso franco de ETA en la localidad: "la única investigación llevada a cabo en esta localidad respecto a banda armada se produjo el pasado mes de febrero, cuando se investigó un piso que pudiera haber sido utilizado por miembros del GRAPO", explicaron los agentes.
En la calle, varios vecinos de la calle Doctor Fleming señalaron la presencia de vecinos que les recordaban a los etarras en un edificio de la mencionada vía. Sin embargo, nunca llegó a probarse la existencia de un piso franco de ETA. La única prueba del paso de los dos etarras por el concejo fue la postal de la locomotora, el hilo del que tiraron medios y políticos para establecer una conexión con el 11-M que, finalmente, no pudo trazarse.
Ilustran esta entrada:
·Locotomora de El Vasco cuya fotografía apareció en la furgoneta-bomba hallada en Cuenca.
·El bloque donde se sospechó que pudo existir el piso franco.
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