PALIQUES POLÍTICOS: La circular de la buena atención al ciudadano

El año comenzó en Mieres con una noticia que muchos de mis conocidos tildan de surrealista, pero que no lo es tanto. Para mí, es un golpe sobre la mesa necesario desde hace años. Y que se haya difundido en prensa escrita y en la televisión me parece estupendo, aunque mis conocidos digan lo contrario.


El Ayuntamiento de Mieres ha emitido una circular en la que exige a los trabajadores que se abstengan de usar el móvil, auriculares, escuchar música o tararearla, siempre que trabajen de cara al público. La medida ha sido criticada desde fuera y desde dentro, pero tiene una justificación perfecta: el descrédito que tales actitudes generan hacia el servicio y a la administración.
Todos nos hemos encontrado, en nuestros trámites cotidianos, a personas y a personajes. Personas, en el buen sentido, el de gente encantada de ayudar y que se centra en el ciudadano y aquello que viene a contarle. Suele ser lo habitual, dicho sea de paso. Y es lo que engrandece al profesional y a la casa para la que trabaja.
Sin embargo, todos nos hemos encontrado con personajes. Personajes, en el mal sentido, que te atendían mientras daban palique con el compañero de la otra ventanilla. O que, peor aún, cogían el móvil mientras estaban revisando la documentación que aportabas. O que, directamente, les preguntabas por A y te respondían por Z. O que apestaban a un tufo de autoridad intratable por el simple hecho de estar sentados en una silla y haber superado una oposición, aunque fuesen grupo C o D. Todo ello es algo que se vino consintiendo, sin ese golpe en la mesa que ha dado la circular emitida hace unos días.
Es evidente que para llegar a la circular ha tenido que pasar algo importante. Se comenta en los corrillos locales que alguien con autoridad vivió en primera persona ser tratado por un personaje de esos de los que hablaba. Hubiera sido lo suyo, comprobar en carne propia el trato que recibimos los ciudadanos. La historia tiene una segunda versión y es que no fue una autoridad quien vivió en primera persona lo antes comentado, sino una persona cercana a él o a ella.
Sea como fuere, aplaudo esta circular necesaria. Es cierto que la inmensa mayoría de los trabajadores municipales hacen un trabajo extraordinario. También lo es que hay una inmensa minoría que no debería estar trabajando de cara al público por su ego desmedido y/o el poco respeto que guardan al ciudadano y la institución para la que trabajan.
ElCaraba

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