Algo vuelve a fallar en la gestión del Gobierno local en materia de animales. Cuando parecía haberse cerrado la crisis de la legislatura 2019-2023, el asunto vuelve a estar en el calendabro.
Hace tres meses, los voluntarios del albergue Tono Ambrosio renunciaban a continuar con el programa de voluntariado. "Los responsables municipales no solo han ignorado nuestras peticiones de ayuda para salvaguardar el programa de voluntariado sino que han tenido la poca vergüenza de acusarnos de ser los causantes de los problemas", señalaban en un comunicado, en el que recordaban cómo, tras mucho pelearlo, en 2023, ya en la presente legislatura, consiguieron que se recuperase el programa de voluntariado.
Ese comunicado fue la gota que colmó el vaso y que permitió que se empezase a hablar de otro asunto, ligado directamente a lo anterior: las prácticas de la empresa gestora del albergue, denunciadas recientemente ante la justicia por una exempleada. Malas prácticas que, dicho sea de paso, también salpican al albergue de Langreo, gestionado por la misma empresa.
Casualidades de la vida, a comienzos de año la Asociación Gatos de Mieres también puso la mira en el albergue y, más concretamente, en el control de gastos del albergue. También por aquellas fechas lamentaron que, tras tres años gestionando las colonias felinas de Mieres, no fuesen aún recibidos por la edil de Medioambiente, "y que por no recibir, ni siquiera recibiéramos un agradecimiento a nuestra labor en estos años".
Esta claro que estas no son actitudes ni muestran un interés real por el bienestar animal y la lucha contra el abandono, uno de los objetivos de la Agenda 2030, que, en Mieres, estamos lejos de alcanzar. De nada sirve invertir en casetas para las colonias de gatos o en uralitas para reparar el albergue si no existe preocupación ni por los animales ni por quienes realizan una labor impagable, esos voluntarios y voluntarias que tanto luchan por los animales. Dar más protagonismo a empresas gestoras y entidades que buscan más el lucro que el bienestar animal es un error. Lo fue en la pasada legislatura y lo sigue siendo en esta. El tira pa adelante, sin escuchar a los voluntarios y voluntarias no dice mucho, ni bueno, de la gestión pública en materia de animales.
Álvarez

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