Imagínese que dona al Ayuntamiento cuatro obras pictóricas realizadas por usted mismo. Lo hace con la intención de que vecinos y vecinas puedan disfrutar de su arte de forma pública y gratuita. Imagínese que, tiempo después, se entera de que esas obras están, o bien perdidas, o bien guardadas en un cuarto de limpieza. Fue lo que le ocurrió al pintor mierense Pedro Losa hace tres décadas.
Corría la primavera de 1996 cuando la prensa se hacía eco de un sorprendente hallazgo: aparecía un cuadro de Pedro Losa en un cuarto de limpieza, junto a fregonas y cubos. Era el primero que se localizaba después de que, meses atrás, Losa solicitase información sobre el paradero de los cuadros que había donado al Ayuntamiento. Nadie le supo dar explicaciones acerca de dónde encontraban las cinco obras. La oposición, en manos de PP e IU, hizo del tema un cañón de críticas hacia la gestión municipal. La esposa y portavoz del pintor, Pilar Fernández, no dudó en tildar de "mentiroso" al entonces edil de Cultura, Manuel Arsenio Suárez, que había afirmado que los cuadros se encontraban en depósito, bien protegidos. Sin embargo, el hallado en el cuarto de limpieza necesitaba de una restauración que no llegó a acometerse, dado su estado de deterioro.
El caso de Losa no fue el único. El PP revisó el inventario municipal de obras de arte y descubrió otros cuadros cuyo paradero se desconocía.
Una historia que puso en evidencia al Gobierno local, entonces presidido por Misael Fernández Porrón, y que permitió establecer nuevos cauces para el inventariado y la conservación de obras de arte de titularidad municipal.
Ilustran esta entrada un recorte de El Comercio de febrero de 1996 sobre el asunto, con una fotografía del cuadro en el cuarto de limpieza, y una instantánea con algunas de las obras de titularidad municipal que pueden verse en los pasillos de la Casa de Cultura.

Comentarios