Mieres, a 15 de mayo de 2038
Protesta contra la tasa por botellas de agua... llenando su fachada de garrafas
"Me voy a pasar yo la tasa de ocupación de la vía pública por botellas de agua por donde yo diga". Así de escueto se mostraba Fernando Ríos, un vecino del concejo que, tras conocerse que el Ayuntamiento gravará con una nueva tasa la colocación de botellas de agua en la vía pública, ha decidido llenar la fachada de su edificio... ¡de garrafas de agua!
"He tardado unos dos meses en beberme el agua que venía dentro de ellas y volver a llenarlas de agua del grifo. En concreto, del grifo de la fuente de La Pasera, que así no me ha costado nada y hago que el Ayuntamiento pruebe de su propia medicina", argumentaba este vecino.
Llenar botellas con agua y colocarlas en la vía pública fue un truco que se popularizó a principios de siglo para evitar que los perros orinasen fachadas. Sin embargo, nunca hubo evidencia científica de que los canes se espantaran al ver las botellas. La única evidencia física es, de hecho, que en muchas ocasiones orinaban ya no las fachadas, sino las propias botellas.
Desde el Ayuntamiento han evitado pronunciarse al respecto y remiten a otoño, cuando se aprueben las ordenanzas fiscales de 2039, para desvelar si la tasa podría gravar de distinta manera la colocación de garrafas en la vía pública, al ser más grandes que las botellas.
Mieres, 2038 coge la realidad y la condimenta con unas trazas de ficción para cocinar un producto ficticio a la par que satírico.
Teodora

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