Mieres fue cuna de un grupo destacado de militantes comunistas que llegaron a terminar en prisión por la defensa de sus ideales políticos en plena dictadura franquista. Uno de ellos fue Sacramento Gutiérrez Concha.
Sacramento Gutiérrez Concha no nació en Mieres, sino en Los Caleyos (Llanes) en 1906. De niño, se trasladó con su familia a Sueros, donde los Gutiérrez Concha fijaron su residencia.
Inquieto y curioso, siendo un adolescente puso rumbo a Cantabria, donde trabajó como camarero y donde encontró al amor de su vida, Delfina. Para aquel entonces, Sacramento ya militaba en el partido comunista y era un destacado líder del movimiento obrero en Cabezón de la Sal, donde su suegro tenía una tejera.
Al poco de estallar la guerra nació su hija, Gloria, de la que apenas pudo disfrutar: fue detenido y trasladado al campo de concentración de Guernica, en el que pasó siete años, hasta 1943. Tras un tiempo prestando ayuda a las personas ocultas en los montes, Sacramento volvió a ingresar en prisión. Se estima que pasó veintiún años de su vida recluido, pues a los siete en Guernica se sumaron otros catorce repartidos en Cádiz, Burgos, El Dueso (Santander) y Madrid. Fue puesto en libertad cuando los maltratos que había recibido en prisión evidenciaron un débil estado de salud.
Ya libre, Sacramento volvió a Mieres y fijó su residencia en el barrio de Oñón. En él abrió una biblioteca clandestina al servicio del Partido Comunista y desde Mieres colaboró con La Pirenaica, la famosa radio ilegal del partido. En Oñón dio también numerosas conferencias sobre política e historia, que le hicieron ser un vecino muy querido.
Su salud se fue debilitando en los años 60, tanto que el Partido Comunista decidió invitarlo a vivir en Alicante, con un clima más favorable para él. No dejó de viajar a Mieres y, en uno de esos viajes, en 1969, su vida llegó a su fin. Falleció en León, durante una parada para visitar a unas amistades, y su cuerpo fue trasladado a Mieres. Contaba con 62 años.
"Mui queríu en Mieres pol so llabor desinteresáu na educación del pueblu, dando conferencies y organizando una biblioteca clandestina", recuerda una placa en la calle que le fue otorgada en 1996, por petición popular, muy cerca de donde estaban su vivienda particular y aquella biblioteca clandestina.

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