Bazuelo no solo era la entrada al casco urbano de Mieres en los años 90. En la calle fray Paulino Álvarez se daban cita, día a día, distintas prostitutas. La imagen que trasladaban del barrio fue motivo de numerosas polémicas y hubo algún que otro incidente.
"En dicha zona se establecen diariamente en torno a una decena de prostitutas que mediante el cebo del autoestopismo intentan captar clientela", señalaba la prensa de la época. "Los vecinos y residentes de la barriada de Bazuelo exigen un mayor control policial para intentar erradicar esta actividad", explicaban las mismas fuentes, que añaden que, además de los vecinos, también estaban preocupadas las familias del alumnado del IES Bernaldo de Quirós: "se ejerce la prostitución a escasos metros del centro educativo", apuntaba el padre de un alumno.
La prostitución en Bazuelo dejaba altercados entre las propias prostitutas y para con los consumidores de prostitución. Uno de ellos acabó en prisión tras ofrecerle a una de las prostitutas una suma de dinero para posar desnuda y ser fotografiada. Tras subirla a su coche y llevarla a las inmediaciones de Paxío, una vez realizadas las fotos, él sacó un arma y la obligó a mantener relaciones sexuales.
La prostitución no desapareció de la calle fray Paulino Álvarez y su entorno. Si bien, con el paso del tiempo, las prostitutas dejaron de verse en la calle, la explotación sexual se mantuvo en establecimientos próximos al instituto, hoy clausurados.
Ilustran esta entrada una fotografía de una mujer ejerciendo la prostitución en Bazuelo, publicada en El Comercio el 14 de abril de 1996, y una fotografía del Bazuelo actual.


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