Este verano me llamó la atención descubrir cómo, en Moreda, en Aller, han apostado por sombras en el paseo de Les Xandes, que siempre tuvo bancos, pero en los que era imposible sentarse si hacía un poco de sol.
Con una especie de marquesinas han proporcionado sombra a todos los bancos del paseo, al tiempo que han decorado el interior de las marquesinas con fotografías antiguas de Aller. Me parece una idea estupenda. Hubiera sido mejor utilizar árboles, sí, pero todo lo que sea crear sombras en las ciudades, estupendo.
Quizás deberíamos apostar por algo así en el entorno de la plaza de abastos, donde hay bancos que ya se muestran tocados por el sol. La parte trasera de la marquesina podría rendir homenaje al mercado. Quizás en el Aníbal Vázquez no estaba de más que hubiera algún banco techado, con la parte trasera mostrando imágenes de lo que era La Mayacina para quienes no pudieron conocerla. Son solo ideas para combatir una realidad que ha quedado patente este verano: hemos llegado a un punto sin retorno en el cambio del clima. Desde mayo han venido olas de calor cada poco tiempo. Es necesario apostar por las sombras en las ciudades, por árboles que mitiguen el calor, por marquesinas que permitan cobijarse del sol, por fuentes que posibiliten humedecer la cabeza en días de calor. Por la orografía del casco urbano, es lo poco que podemos hacer para paliar el calor.
Iván Martínez
(Mieres)
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