23/1/15

PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Felipa del Río

Felipa del Río Fernández nació el 13 de septiembre de 1917 en un pequeño pueblo vallisoletano. Cuando contaba con apenas dos años, su familia se trasladó a Mieres atraída por los salarios que ofrecía la minería.
Mientras que su padre continuó con su trabajo de herrero, sus hermanos varones –ella era la menor de seis hermanos, tres mujeres y tres hombres- empezaron a trabajar en la mina. Los del Río vivieron en Rioturbio y Santa Cruz, trasladándose a Ujo poco antes de estallar la Guerra Civil.
*Felipa en su casa de La Mayacina.
Tras casarse en 1935, con Narciso, también hijo de emigrantes y minero, tuvo que ver cómo durante la Guerra los falangistas acababan con la vida de su padre (arrojado al tren en Ujo) y con la de su marido, en 1938, fusilado después de varios meses preso en Oviedo. Dos de sus hermanos también ‘desaparecieron’ durante la contienda.
Le tocó sacar adelante a sus dos hijos valiéndose únicamente de las escasas ganancias de una pequeña tienda que tenía en Ujo, valiéndose también del estraperlo para conseguir alguna ganancia extra. Fue detenida por ello, pasando cien días en prisión en 1942.
Años después se trasladó a Bilbao, con uno de sus hijos. En 1972 regresó a Mieres, instalándose en el barrio de El Vasco. Desde su regreso comenzó a participar en la creación de la Asociación de Viudas de la República “Rosario Acuña”, recorriendo archivos, juzgados y despachos de políticos con el fin de obtener mejoras a los problemas económicos y jurídicos que venían sufriendo esas mujeres.
En 1979 el Gobierno de Adolfo Suárez reconocía las pensiones y asistencia médico-farmacéutica y social a las viudas republicanas, permitiéndoles acceder a residencias y hogares sociales, como a cualquier pensionista. Fueron cientos los casos de mujeres que, desde su casa de El Vasco, ‘tramitó’, sin tener más conocimientos que la práctica.
Todo ello le valió el galardón “Mierense del año” en 2006.
Falleció en su querido Mieres el día 23 de marzo de 2013, a los noventa y cinco años de edad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

GRAN MUJER

Anónimo dijo...

Leyendo historias como esta se le revuelven a uno las tripas con el "borrón y cuenta nueva" que supuso para muchos delincuentes la transición.