3/7/15

LA TRIBUNA DE MONTERDE: ¿Hasta dónde es responsable el Ayuntamiento?

Me pasaron hace unos días por Facebook, alguien que me conoce mucho, un enlace a una noticia emitida en los informativos de TPA hace ya casi dos semanas. Resumo mucho: un perro de raza boxer resultó gravemente herido después de que una víbora lo mordiera en la zona de esparcimiento canino, que estaba sin desbrozar. El animal se encontraba hospitalizado en una clínica veterinaria de Oviedo, y la cuenta superaba ya los 800 €. Su propietario tenía en mente reclamar al Ayuntamiento que cubriera con los gastos, al entenderlo responsable por el estado en el que se encontraba el área.
El mensaje que me mandaba mi amigo se completaba con otro link, a un grupo de Facebook, en el que el dueño del animal, días después, comentaba que el Ayuntamiento había declinado hacerse responsable de los gastos de hospitalización, curas y demás tratamientos veterinarios.
Me pareció un tema interesantísimo, al que se le pueden dar muchas vueltas y del que cada cual puede opinar, como siempre con argumentos, lo que quiera. Va por delante que lamento muchísimo el incidente, que espero que el animal se encuentre ya bien y que entiendo la postura y la desesperación del dueño (seguramente yo también hubiera intentado reclamar. Por intentarlo…).
*Zona en la que ocurrieron los hechos.
Sin embargo, yo me pongo de parte del Ayuntamiento. Estamos en verano, hace calor y las culebras salen por todos los sitios. No hace falta que sea un terreno sin desbrozar, como era este: yo mismo, el verano pasado, me topé una serpiente con dimensiones curiosas en el patio de mi casa, perfectamente embaldosado, tomando el sol. Había pasado probablemente del prado del vecino, siempre perfectamente segado. Es época de ello y te puedes encontrar con una en cualquier sitio, más si se trata de un prado como son estas zonas de esparcimiento canino.
Que la zona no estuviera debidamente segada, influye, para mí, poco o muy poco. Sí que es verdad, que tratándose de un espacio para la suelta de perros, debería estar como un campo de fútbol, pero es algo natural ya en esta época, como se puede ver en las últimas semanas en el “Usted denuncia”. Para mí, ha sido un accidente del que ni el dueño ni el Ayuntamiento tienen la culpa.
Quien me pasaba el enlace mantenía otra postura (de ahí que diga que caben varios puntos de vista, siempre argumentados) y apuntaba a que todo daño que se produce en un espacio de titularidad municipal, debía hacer responsable al Consistorio. No lo veo… Si así fuera cabría que, por ejemplo, pudiera exigir al Ayuntamiento que me pagara la limpieza de una chaqueta que se me ensució después de que una de esas palomas que se cuelan en la Plaza de Abastos y se suben a los hierros del techo, soltara sus cosas. La Plaza es un espacio público, de titularidad municipal ¿no?
Así lo veo yo, pero, repito, caben muchos puntos de vista y quien quita, igual algún buen argumento acaba por convencerme de otra cosa…

4 comentarios:

Xurde dijo...

Nun hay más que añadir. Totalmente d'alcuerdu.

Anónimo dijo...

Yo coincido en todo, especialmente en eso de que las serpientes aparecen en cualquier lado, esté o no segado. Pero quizás no estaba mal para el ayuntamiento el que una sentencia les obligara a indemnizar al dueño de este perro. Así seguramente aprenderían un poco a que las zonas verdes hay que segarlas de vez en cuando.

Un de Ujo dijo...

Pocos días después de que apareciera el caso en la TPA, el ayuntamiento empezó a desbrozar toda la zona. El ayuntamiento debe pagar parte de los gastos: es una zona para soltar a los perros, y lo que les pase dentro de la zona es responsabilidad del titular de esa zona, vamos, el ayuntamiento.
Añadir también que ni La Nueva España ni El Comercio se interesaron en mencionar nada de este suceso. ¿Casualidad?

Juan Laviru dijo...

Que una serpiente muerda a un perro es algo extremadamente difícil. Los perros olfatean a la serpiente mucho antes de llegar a donde esté el reptil y saben si es venenoso o no. A mi perro, cuando voy por el monte entre maleza, siempre lo llevo por delante de mi, entre otras cosas para que detecte si hay culebras en el camino. Lo que pasa que los perritos falderos parece que pierden todo, o parte, de su instinto natural al empeñarnos en desviarlos de su habito natural encerándolos en los pisos y un montón de cosas más que todos conocemos. Por lo tanto soy contrario a que el ayuntamiento (pagamos todos) abone los costes, ya que los contribuyentes no tenemos culpa de que el perro en cuestión; sea un perro tonto.