17/2/17

LA TRIBUNA DE MONTERDE: Por unos o por otros...

“No pedimos el DNI. No somos policías”. Esa fue la respuesta que le dio un señor a otro, ambos situados justo delante de mí en una interminable cola en un conocido banco. ¿De qué iba la cosa? Al parecer, uno de los dos interlocutores es propietario de un bar en la zona de pubs (calles Covadonga, La Vega y parte de La Villa). Lo deduje tras oírle, minutos más tarde, hablar maravillas (nótese el sentido irónico) de un conocido representante vecinal de la zona.
Antes, retomando con el comienzo del artículo, el otro señor le preguntaba qué tal iba el negocio. “Bien, vamos tirando gracias a los chavalucos”, le respondió el dueño del negocio. “Pero tenéis que vigilar un poco con eso de servir a mayores de edad y tal, ¿no?”, le inquirió el otro. A esta pregunta, la respuesta con la que abría esta tribuna.
Una conversación que derivó a otros derroteros, como los horarios de apertura y cierre del local: el empresario lamentaba que las ordenanzas les obligasen a cerrar a las tres de la madrugada del viernes al sábado, permitiéndoles abrir tres horas más tarde, a las seis. El fumar o no fumar en la calle y otras cosas que tampoco tienen trascendencia.
*Calle Covadonga.
Vaya por delante que no conozco ni al empresario ni sé qué negocio tiene, más allá de eso que comentaba sobre su ubicación, en la zona de marcha. Pero, ¿cómo puede hacer semejante afirmación, en un lugar público como un banco, pudiendo ser escuchado por cualquier persona? Me costó contenerme, sinceramente… Pero en conversaciones ajenas es mejor no meterse, y menos si un interlocutor es capaz de saltarse a la torera una ley pro salud como es la ley que impide vender o suministrar bebidas alcohólicas a menores de edad.
Esto fue un lunes. Esa misma semana, el viernes, un servidor atravesaba La Villa hacia las siete y media de la tarde. Al lado del río Duró, bajo un edificio de color anaranjado, cinco o seis jóvenes hacían botellón (bebían en vasos anchos, con un par de botellas en el suelo, metidas en bolsas de un supermercado). No puedo concretar sus edades, pero posiblemente fueran menores de edad, o al menos, lo aparentaban. Un coche patrulla de la Policía Local pasó, suavemente por la calle. Quien lo condujese, hubo de verlos. Sin embargo, no pasó nada.
A la semana siguiente, la prensa local recogía las críticas de los vecinos hacia la Policía Local sobre su pasividad ante el botellón y el problema de los menores bebiendo. Uno o dos días después desde la Policía quitaban hierro al asunto.
Algo falla seriamente. Los que deberían cumplir la norma, la ignoran y los que deberían velar por su cumplimiento, lo hacen de aquella manera. Todo ello, en un concejo en el que no hay ordenanzas que prohíban el botellón, como sí ocurre en otros municipios asturianos, como Gijón.
O algo cambia o este escenario de impunidad va a acabar por ser la tónica general en este asunto. Tiempo al tiempo...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El tema de la mayoría de edad para beber es muy controvertido básicamente porque quien hace la ley hace la trampa. El menor puede pedir que un mayor de edad le compre e incluso, como comentas en el artículo, hay bares y hasta supermercados que venden sin pedir documentación ni nada a cambio. ¿Más vigilancia? Puede ser una opción, pero seguirá habiendo más problemas de este tipo.
Te pongo por ejemplo el fumar. No se puede vender tabaco a los menores, pero si pasas por la puerta de cualquier instituto a la hora del recreo o a la de salida, verás a menores fumando. Sí, que debería protegerse su salud y su sano desarrollo, pero al final el sistema que hay, tal y como está diseñado, permite tantas trampas que al final es como si no hubiera ninguna prohibición.

Xurde dijo...

Güei ye un secretu a voces los pubs que venden bebides a menores d'edad, tanto na cai Cuadonga como en La Vega o La Villa. Basta con pasar un vienres hacia les ocho o les nueve de la nueche pa ver a guaxinos d'ente 13 a 18 con la copa na mano, dientro y fuera.
La crítica que ficieron dende l'asociación de vecinos de la zona paeciome más que xusta, pero paez que escoció a quienes yos compete esta materia: los que deben velar per mantener l'orden públicu y que nun se salten les leyes a la torera y que paez que nun lo tan faciendo.

Anónimo dijo...

En La Villa se está poniendo de moda los microbotellones: tres o cuatro que beben aquí, otros tres o cuatro allí y así. Yo que vivo en La Villa corroboro lo de la policía local. Pasan por allí y ya, pero ni un solo toque ni a bares ni a menores.