El cruce de las calles Oñón y Numa Guilhou es, por su trazado y la forma en la que confluyen en él ambas calles, uno de los cruces más peculiares del casco urbano.
Durante décadas el cruce estuvo presidido por un pequeño edificio de tres plantas cuyo bajo comercial albergaba la popular farmacia Laulate. Desde el cruce se divisaban también los jardines de Oñón, posteriormente convertidos en jardines de Juan XXIII.
Sorprende, en la perspectiva diacrónica que nos ofrecen las imágenes del ayer y del hoy, el progresivo cambio que experimentó la zona en cuestión de décadas. Entre los 50 y los 70 se levantaron nuevos edificios y los jardines recibieron una nueva configuración, con más árboles al pie de la calzada. En la actualidad, el cruce mantiene la esencia de décadas pasadas, aunque haya desaparecido de él la farmacia y esté presidido, desde principios de los 2000 por un nuevo edificio, el hotel Mieres del Camino.



Comentarios