La central termoeléctrica es una de las señas de identidad de Santa Cruz. Construida en 1915 por Energía Eléctrica de Asturias, en 1923 pasó a manos de Viesgo.


Fue en los años 50 cuando el edificio adquirió la estética que lo caracteriza, con el ladrillo revocado como componente principal.
Desde septiembre de 2020 la veterana subestación se halla en un proceso de reforma integral que culminará, si se cumplen los plazos, antes de que acabe 2023. Esa reforma integral ha modificado ligeramente la apariencia de la subestación, mas no sus funciones ni algunos de los tesoros que guarda, como una turbina original de vapor de la casa suiza EscherWyss.

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