ÁLVAREZ OPINA: ¿Demasiado directos y dañinos?

Hace unos días dos compañeras se engarraron en mi trabajo. Una había hecho no sé qué que no había gustado a la otra. La discusión fue notable y una de ellas, la disgustada por el trabajo de su compañera, alzó la voz y no tuvo reparos en decirle cuatro cosas. Esta compañera es de Mieres. Un rato después, en la pausa del café, varias comentábamos lo ocurrido. "Los de Mieres no tenéis reparos en decir lo que se os pasa por la cabeza, ¿no?", me preguntaba otra compañera, muy joven, recién llegada al lugar de trabajo. "Yo llevo un año saliendo con un mierense y es la impresión que me da él y lo que veo cada vez que voy a Mieres", me comentó.
Nunca lo había pensado, la verdad. Tras reflexionarlo, le dije a mi compañera que sí, que quizás sí somos de decir más lo que se nos pasa por la cabeza que en otros lugares, aunque no siempre lo digamos a la cara y con las mejores formas posibles. Muchas veces, incluso, sin medir las consecuencias. Se me vino a la mente un lamentable cartel que apareció en todos y cada uno de los tablones de anuncios de Mieres a mediados de 2022. Este:

Sin piedad y sin reparos, alguien destrozaba a una mujer que tiene un centro de estética en Mieres.
Le contaba a mi compañera este ejemplo. También el de los pasquines, que ya conocía. "Eso es de gente mala. Mi pareja dice que es que en Mieres hay más picaresca que en otros lados, pero lo que hay, para mí, es gente mala", apuntaba esta chica. Puede ser, si bien es cierto que en todos los lados hay mala gente. "Y el que pese a ser una ciudad, haya un componente como de pueblo, de saberlo todo y de comentarlo todo, no ayuda a mejorar el carácter de la gente", señalaba mi compañera. Suele decirse que en Mieres nos conocemos todos, pero, aun no conociéndonos, todos sabemos quién es quién o casi. Siempre ha sido así y ahora, con las redes sociales, la cosa ha ido a peor, como ya comenté hace unos años en este mismo apartado.
¿Entonces? Ya saben que me gusta mucho conocer cómo nos ven los que no son de aquí y esta chica no lo es. Tampoco vive, de momento, en nuestro concejo, aunque va y viene. Sus comentarios me dejaron reflexionando un rato largo. Pienso que sí, que quizás no tenemos tantos filtros como la gente de otros lugares a la hora de exponer algo que nos preocupa o inquieta. Somos directos con carácter general y a veces, incluso, nos pasamos. Otras, aun siendo directos, jugamos sucio con cosas como la que ilustra este artículo. ¿Dirían que somos buena o mala gente? ¿Pícaros? Generalizando mucho, yo más bien creo que un poco de todo.
Álvarez

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Dudo que estas cosas pasen solo en Mieres o que sean representativas de aquí.