MIERES, 2037: Se inaugura el Centro Mierense de Gijón

Mieres y Gijón, a 9 de septiembre de 2036

Gijón cuenta con el primer centro mierense de Asturias

El centro, poco antes de su inauguración

Un pequeño local del número 8 de la calle Mieres, en Gijón, alberga el Centro Mierense de Gijón, el primer centro fundado por emigrantes del concejo. 
La elección de la calle no ha sido, para nada, casual. "Queríamos tener un lugar donde la comunidad mierense en Gijón pudiera reunirse y celebrar distintos actos", apunta José Ramón López, presidente del centro. El suyo es uno de los miles de ejemplos de emigrantes que dejaron Mieres en busca de una nueva vida en Gijón, pero sin renunciar del todo a sus orígenes. "En cuanto me retiré, que yo fui vigilante en Figareo, empecé a venir aquí, a un pisu de alquiler. Luego ya compramos", explica López. "Eso sí, la tierrina tira mucho. Yo llevo veinte años aquí en Gijón, pero el médicu sigo teniéndolu en Mieres y voté allí hasta el 2023, que fue cuando ya vendí el pisu", rememora este hombre. 
Como él, muchos mierenses que añoran su concejo natal desde la distancia. "Aquí tenemos playa y más calidad de vida, pero yo sigo pendiente de to lo que se publica sobre Mieres en Facebook y préstame comentalo, que a fin de cuentes ye el futuru del nuestru concejo", asegura Manuela Gutiérrez, fundadora del coro del Centro Mierense de Gijón. 
En el acto de inauguración estuvo presente el alcalde de Gijón, quien reconoció la labor realizada por los mierenses emigrados en estas décadas. "Sin vosotros hoy no seríamos la ciudad más poblada de Asturias. Estimamos unos 25.000 mierenses en Gijón, más de la mitad de mierenses que hay en Mieres, ahí es nada. Sois nuestra principal fuente de población, después de los gijoneses", explicaba el regidor. 
El Centro Mierense de Gijón avanzará en los próximos días sus actos para el otoño. Su presidente, no obstante, adelantaba uno a este medio: el curso Bienveníu a Xixón, destinado a la acogida de nuevos mierenses que quieran emigrar a la ciudad costera. 

Mieres, 2037 es absolutamente real y realmente ficticio.     
Teodora 

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