Mieres, a 28 de febrero de 2038
Decepcionado el mierense que intentó comprobar cuántas garrafas hacían falta para evitar que los perros orinasen en su calle
¿Cuántos litros de agua son necesarios para evitar que un perro orine en una fachada? Esta pregunta, que bien podría haber sido extraída del ¿Qué apostamos?, el famoso concurso que presentaron el siglo pasado Ramón García y Ana García Obregón, no es sino la pregunta que se hizo Marino Cuevas, un mierense residente en la calle Siero.
"Y como es una calle por la que pasa poca gente, decidí empezar a llenar garrafas de dos en dos. Primero, dos para ver si los perros orinaban o no. Como seguían haciéndolo, llené otras dos. Y así seguí hasta ahora". En total, cientos de litros de agua embotellada depositada sobre la vía pública y una conclusión: "es imposible evitar que los perros meen", apostilla, resignado, Marino.
Preguntado por qué hará con las garrafas, Marino se encoge de hombros. "Pues no lo sé, porque el agua estará podre en algunas, no valdrá ni pa echarlo a las plantas".
Mieres, 2038 es una sección que comparte dos de las tres propiedades del agua: es incolora e inodora, pero no insípida.
Teodora

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