El Cañu La Salú, en la parroquia de La Peña alberga un imponente inmueble, la casona de los Rozas. En su interior, Carlos Rozas, comerciante de profesión, despachaba todo tipo de productos, cual si de un moderno hipermercado se tratase. La casona fue, además, el primer comercio con escaparate del concejo, lo que llevaba a muchos mierenses de finales del siglo XIX a alargar sus paseos hasta El Cañu La Salú para conocer las principales novedades del que el investigador José Antonio Vega ha dado en llamar El Corte Inglés de Mieres.
Casa Rozas fue un comercio imprescindible en el Mieres de finales del siglo XIX y principios del XX. La gran mansión de la familia Rozas acogía un almacén cargado de comestibles, vestimenta y útiles e instrumentos del hogar, puesto en marcha por Enrique Rozas en el último tercio del siglo XIX y continuado después por su hijo Carlos.
Este último, hábil comerciante, decidió agrandar el negocio con una fábrica de chocolate y café tostado que instaló en una vivienda cercana. “Nada de extraño tiene su mayor introducción cada día en el mercado. Es muy puro. Las personas de gusto exquisito y que saben distinguir hoy ya piden La Salud”, apuntaban los anuncios de principios de siglo sobre el producto de Carlos Rozas.
Si la chocolatería fue vendida en 1932, el almacén fue traspasado unos años antes. Una y otro prosiguieron su actividad aprovechando la cercanía a Fábrica de Mieres y el boom demográfico que sufrieron las parroquias de La Peña y La Rebollá en la primera mitad del siglo pasado. Hoy, la antigua Casa Rozas es una vivienda particular que mantiene un porte elegante y decimonónico con el que parece evocar aquellos días como epicentro del comercio local.
Ilustran esta entrada una fotografía de la antigua Casa Rozas y un anuncio de la fábrica de chocolates extraído de El Camino del Salvador, José Antonio Vega Álvarez (Hifer, 2019).


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