ÁLVAREZ OPINA: El inicio del deterioro

Tengo malas noticias, las peores. Y eso que las adelanté hace ya casi un año, cuando la antigua estación de El Vasco se convirtió en la protagonista de un artículo, que, me consta, levantó ampollas.


Uno de los edificios más bonitos de Mieres empieza a sufrir el mal que sufren otros muchos: el abandono. En su caso, unido al vandalismo. Recientemente, operarios municipales tuvieron que acudir a colocar un tablón sobre el cristal roto de una de las puertas de la estación. En la planta baja se acumulan los grafitis en la pared, en los bancos. La imagen global del edificio traslada suciedad, abandono, dejadez.
Este verano se cumplirán dos años desde que los servicios sociales se fueron a las nuevas dependencias de la calle Valeriano Miranda. Paradójicamente, hace unos meses la estación cumplía su primer centenario. Nadie se acordó de celebrar que aquel pequeño edificio, levantado en 1925 y ampliado en 1941, estaba de cumpleaños.
No es posible que tengamos esta joya sin uso en pleno centro del casco urbano, al lado del parque Jovellanos y del parque Aníbal Vázquez. Un edificio con historia, con solera, que siempre tenía vida en su interior, primero gracias al tren y luego gracias a su uso público.
No sé qué habrá sido de aquella propuesta planteada hace un lustro por IU, que estudiaba su posible uso como albergue de peregrinos. Sería genial. Podría dársele cualquier giro. Es una joya. Y no, no debemos dejar que acabe como otros edificios de su calibre, como el chalet de Figaredo o el sanatorio de Bustiello. Ojalá el año que viene por estas fechas no haya que sumar uno más al cómputo del abandono. Que, aunque solo sea por las elecciones municipales de 2027, se hable de la antigua estación de El Vasco y de ese potencial que tiene para un futuro lleno de oportunidades.
Álvarez

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