En los años 60 un sacerdote, don Nicanor Brugos, decidió suspender las procesiones de Semana Santa en solidaridad con los mineros, que vivían tiempos álgidos. Nadie se opuso. Y lo que fue una suspensión provisional, acabó quedando como una de las señas de la identidad religiosa del municipio: no hay procesiones de Semana Santa. Don Nicanor era muy unamuniano al defender la religiosidad desde la intimidad del individuo.
Sin embargo, los tiempos han cambiado... y los curas, también. Hace un par de meses les escribí para comentar la lamentable tournée del arzobispo por distintas parroquias del concejo y hoy quiero hacer lo propio, como creyente cada vez menos practicante, con el circo que varios párrocos de nueva hornada montaron en torno al Corpus.
Decidieron, para quien no lo sepa, organizar una procesión con mucha pompa, en la que trajeron un palio de una hermandad ovetense, tirado por una veintena de personas, para sacar a procesión el Corpus Christi. Por si fuera poco, de Oviedo no solo trajeron el palio, sino también a innumerables militares de distintos cuerpos y, evidentemente, a la estrella de la Iglesia asturiana, el señor Sanz Montes, el hombre que está rompiendo, desde dentro, la institución que dirige.
El espectáculo tuvo lugar en una calurosa tarde de sábado. Quienes lo vimos desde nuestras casas y ya tenemos una edad supimos que no era una pieza del NO-DO porque estaba a color y no la emitían por televisión. Fue algo rancio y casposo que nada tuvo que ver con la esencia del Corpus y sus procesiones, marcadas por las flores y en las que los niños que hicieron la primera comunión son los verdaderos protagonistas, no los militares y el arzobispo.
Y fue algo ajeno a la realidad cultural de Mieres. Estos, que seguramente usan la falacia de que los extranjeros nos quieren imponer otras realidades culturales, están haciendo algo que ellos mismos critican: imponer un Corpus que nada tiene que ver con lo que se hizo en Mieres hasta los años 60. Y lo digo yo, que participé en el del año 1956, si no me falla la memoria.
Imagino que lo próximo sea recuperar alguna procesión de Semana Santa. Van encaminados a ello. Espero que alguien, con un mínimo de sentido común e histórico, revise lo que se hacía y no salgan con una extravagancia como esta que hicieron con el Corpus. Y por pedir, pediría que nos dejasen sin procesiones. Es algo que nos distingue del resto de ciudades de Asturias, que forma parte de nuestra seña cultural. ¿Para qué venir ahora a cambiarla, por motivos que solo estos curas de nueva hornada conocen?
Fernando Menéndez
(Mieres)
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