18/9/15

PEQUEÑAS SEMBLANZAS DE GRANDES MIERENSES: Jesús Casado, 'el Pirulero'

Jesús Casado Cuadrado, conocido como Jesús El Pirulero, llegó a Mieres entorno al año 1949, procedente de Salamanca, donde había nacido en el año 1902, y en busca de un futuro mejor en la minería, como tantos otros emigrantes.
Se instaló en el entonces recién construido barrio de Santa Marina (más concretamente, en el número 5 de la actual calle Severo Ochoa) y comenzó a trabajar para la empresa Hulleras de Turón. El salario que percibía como minero acababa siendo muchas veces insuficiente para mantener a una familia en aumento, por lo que, tirando de ingenio e implicando a todos los miembros de su familia en su producción, comenzó a vender sus famosos pirulís.
*Jesús, con su palo, en Los Mártires, en los años 60.
Lo hacía valiéndose de un palo con un enorme capuchón en la parte final en el que cabían alrededor de trescientas unidades. Con el lema de “a dos perrines el pirulí y a siete la peseta”, comenzó a recorrer el barrio de Santa Marina, haciendo las delicias de los más pequeños, vendiéndolos a los que tenían para pagarlos y regalándolos a los que no.
Viendo el éxito obtenido en Santa Marina, Jesús comenzó a moverse por Rioturbio, Figaredo, Ujo, Turón y gran parte de los pueblos del concejo, hasta convertirse en un personaje popular y muy querido en todo Mieres.
Jesús falleció a los sesenta y cinco años, en 1967. Dejó seis hijos y una figura que permaneció en el recuerdo de la gente del barrio en el que vivió durante una buena parte de su vida.
En el año 2007, el colectivo Guajes de Santa Marina decidió materializar ese recuerdo en una escultura. Se encargó su realización al escultor Manuel Linares y la constructora OCA, responsable de varios proyectos en La Mayacina, fue la encargada de adquirirla para posteriormente donarla al colectivo. Se ubica justo delante de la iglesia del barrio y a escasos metros del bloque en el que vivió Jesús.

4 comentarios:

Xurde dijo...

Nunca había visto una semeya del piruleru. Viendo esta, paezme a mí que con l'estatua acertaron en lo que yera'l cuerpu, y un pelín la forma, porque de cara, to lo más, un aire.

Felipe dijo...

Yo que ya tengo unos años, recuerdo a este buen paisano, a principios de los 60, caminando tal y como se le ve en la foto, con su boina, su chaleco y su palo repleto de pirulís.
Eran otros tiempos... Si se pusiera hoy a venderlos, viendo como está todo, le pedirían la autorización de venta ambulante que concede el Ayuntamiento, el registro de Sanidad, la declaración y alta como autónomo en Hacienda... Vamos, que no ganaría ni para pipas.

Noelk dijo...

pues ya entiendo lo de la estatua...parece que era buen paisano y que regalaba piruletes, pero, en serio eso ye suficiente para que te levanten una estatua???no se, odio ser el malu de la pelicula, pero..

Anónimo dijo...

A lo mejor no ye sólo por vender piruletes, a lo mejor son los propios vecinos del barrio los que reconocen a esa figura como algo importante durante una época de santa marina y de ahí la estatua, no creo que la estatua sea por hacer muy ricos los pirulís.
Ahora resulta que habrá que ser caudillo o rey para que te hagan una estatua.